![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
||
Centrado en mi corazón, trasciendo los límites de la razón y creo con estas letras cristalinas un portal dimensional que es capaz de hacerte vivir qué tan profundo se puede ir a través de las palabras para hacerte sentir acompañado. Poco a poco este texto se abrirá, como si fuese una bella y delicada flor, dejando ver en su interior la luz de la nueva humanidad que entre todos vamos gestando al elegir continuar vibrando en la frecuencia del amor. No te detengas. Amá. Hilos de luz comienzan a danzar. Fluyen con los armónicos sonidos de una música celestial que los anima a concebir formas sagradas. Cada figura se funde con las demás, revelando que todo es Uno. Este fascinante entrelazamiento luminoso genera ahora una refulgente esfera dorada que suavemente te guía hacia tu espacio interior más inocente y puro, donde reina una infinita sensación de paz, plenitud y libertad. El portal dimensional se abre. Todo tu corazón lo siente. Un vibrante campo de energía sutil va plasmando en imágenes a todos aquellos hermanos que intensamente trabajan para ayudar a humanizar. Desde una perspectiva más elevada, pueden verse como si fuesen puntos de luz que clarifican la trama que sustenta la vida. Cada uno sabe que también hay otros que contra vientos y mareas hacen su tarea, y eso los alienta a no bajar los brazos, pues la Tierra necesita de firmes canales que le aporten vibraciones más refinadas. Por donde mires, sólo verás amor. Estás dentro de un reluciente espacio destinado a recordar que amar es el camino para regresar al Hogar. Amando iluminamos. Amando despertamos. Amando celebramos. Sólo tenemos que darnos el permiso de amar para que otras personas adviertan que en vez de llorar podrían reír, al comprender que el amor enseña sin que medie la insensatez, la marginación, el miedo o el sufrimiento. Amar es la clave que activa el cambio. Por amor estas palabras abrazaron tu espíritu y te llevaron hacia tu cielo interno, de modo que sepas que estás acompañado en esta sensible y audaz labor de alumbrar amando. Confiá. Vas bien. La humanidad renace gracias al empuje de más seres como vos, que superan obstáculos y se animan a volar, abriendo el corazón, para irrigar gotas de consciencia que resplandecen y enriquecen la existencia. No existe fuerza más poderosa que el amor. Continuá volando. Amá. |
|
||
Como si fuese un capullo que ciega toda la luz, las catástrofes naturales nos envuelven en el dolor, causando miedo, caos e incertidumbre. Lágrimas y lamentos parecerían anunciar que el fin se aproxima. Lo mismo sucede con la oruga cuando comienza su metamorfosis: Siente que se acerca su hora, cree que morirá, desconoce que dejará de arrastrarse para volar por la vida desplegando sus hermosas alas. Confiá. La transformación se acelera. Esta es la gran prueba. Desde la perspectiva de la razón, puede que parezca una burla del destino que a lo largo de tu camino se te haya reclamado que rompas la armadura y te abras a tu mundo interior cuando las señales indican que comienza la etapa crítica en donde habría que escudarse para no ser lastimado. No existen los errores. Nadie te engañó. Diste los pasos correctos siguiendo tu sabia voz interior, ahora tenés que seguir confiando en la luz de tu corazón. La fe es tu mejor aliada. Estar centrado en el corazón te permitirá ver más allá del temor. Sabrás que en lo que otros llaman desgracia habita la gracia que nos hace más humanos. Allí donde tu mente vea caos, tu corazón verá el esperado cambio que nos conmueve y eleva. Comprobarás que no existen las fronteras, sino el amor en acción revelándose en campañas solidarias, actos heroicos, gestos nobles y manos hermanas que se entrelazan para engendrar un cálido entramado luminoso. Todo está cambiando su nivel vibratorio. Ya nada será igual. Aunque las noticias sostengan lo contrario, no temas. Permanecé en luz, en armonía. No hay muertos que llorar, sólo espíritus que celebrar por haber tenido el inmenso valor de animarse a vivir esta fantástica experiencia humana de religar el cielo y la Tierra. Nada muere, todo se transforma. Simplemente debemos abrirnos y no resistir los cambios que están ayudando al florecimiento de la nueva humanidad. Por más que te sientas fatigado persistí confiando, perdurá amando. Abrí aún más tu corazón. Con la agitación externa reconoceremos si la paz era interna o se debía a un entorno calmo. Somos orugas viviendo la transmutación que nos hará renacer en la luz de la consciencia. La gran prueba consiste en continuar con fe, por el camino del amor, aceptando lo que suceda porque todo, absolutamente todo, nos ayuda a sensibilizarnos, humanizarnos y evolucionar. |
|
||
Abrí tu corazón. La Luz llama. La Luz clama. Hoy sentirás la gran fuerza de mi espíritu guerrero manifestarse en el poder de estas palabras que llegan, con fe, para infundirte coraje en esta etapa crítica del proceso de ascensión. Tu mensaje debe llegar sin importar los obstáculos. Es necesario que sigas vibrando. Es imperioso que continúes religando. Sos guía. Es ahora cuando se necesita estar bien firme. Seguí sembrando. Seguí alumbrando. Alentá. Amá. Brillá. Sos luz. Despertar es recordar. Recordar es empoderarse y moverse para cumplir con nuestro destino de ayudar a liberar a quienes sienten que sus corazas les impiden ser más humanos. Por eso, aunque estés cansado, aunque todavía no veas el fruto de tu labor, no te detengas. La energía que proviene desde el centro de la galaxia divide las aguas, potenciando el modo de vibrar. Tu tarea es vital. Más personas aún deben comprender la importancia de este momento sagrado. Estamos ascendiendo hacia una nueva dimensión. La Tierra lo sabe. En tanto nuestro planeta siga aumentando su frecuencia y cada una de nuestras células se sincronice con su vibración, percibiremos que el día se vuelve más y más corto. Esto quedará evidenciado en una mayor sensación de aceleración y confusión, pues la mente estará agitada. Persistí. Que otros sepan que es hora de ingresar al corazón para encontrar la paz que externamente no se encuentra. No pregonamos el amor en el sentido poético. Somos conscientes de que al vibrar en el amor florecen los dones y talentos. El miedo, en cambio, los marchita e impide desplegar el increíble potencial lumínico que llevamos dentro. Tenemos tarea por desarrollar. Acudimos a iluminar la oscuridad que anida en la inconsciencia. Somos mensajeros consagrados a la Luz, cumpliendo con nuestro bello acuerdo álmico de hacer relumbrar la trama que enaltece y sustenta la vida. Este es nuestro tiempo. Acordamos venir. Acordamos servir. Acordamos sentir. Acordamos despertar para activar y dispersar la mágica esencia divina que guía y anima a volar en la luz de la consciencia. Somos la señal del cambio. Emitimos la radiación cristalina que transformará a la Madre Tierra en un grandioso corazón, en donde quedará grabado -en cada grano de arena, en cada gota de agua- que triunfó el amor. Lo estamos logrando. Vibrá. Amá. Destellá. Sos luz. |
|
||
No importa dónde te encuentres. Escucharás mi tambor. Su intenso y palpitante sonido te hará vibrar. Te hará movilizar. Te llevará hacia tu cielo interno, donde verás volar a una majestuosa águila bajo un radiante arco iris. Sus alas, desplegadas en dirección al Sol, vienen a recordarte que existe la magia del vuelo sagrado. Sólo es necesario confiar. Sólo es necesario abrir bien el corazón, cambiar la percepción y apreciar la vida desde el alma. Sé que podés hacerlo. Sentí. ¿Acaso te preguntás por qué se presenta el águila? Viene en sutil respuesta a tu pedido de una nítida señal que te aliente a continuar dando pasos. Por más que todavía el paisaje esté gris, la ves cruzar el cielo mostrándose segura, armónica y victoriosa. Sabe que ya están despuntando los primeros rayos que vibracionalmente transformarán este escenario mundial de atrocidades en un marco, propicio, donde floreceremos si nos abrimos y fluimos en la frecuencia del amor. El ritmo del tambor te cuenta que al igual que nosotros, el águila hizo su elección. Fiándose de su naturaleza interna, atravesó una formidable transmutación que le permitió renacer y volver a disfrutar de la libertad del vuelo. Cada etapa que vivió fue extenuante, al punto de senti r que podría morir. Ahora vemos, en la gracia de su triunfal vuelo, que tanto esfuerzo bien valió cada instante de sacrificio y dolor. Su mensaje es claro: hay que confiar y sentir que se puede. Sentir es vivir. Sentir es seguir peregrinando por amor aunque a veces duela. Sentir es iluminar con todas nuestras fuerzas. Es comprender que no tenemos todas las respuestas, sin embargo asumimos, porque así lo sentimos, que hay un propósito más elevado por el cual pisamos este bendito suelo. Sentir es reconocer que al trascender nuestros prejuicios la vida se revela como una sabia escuela que nos prepara para volar hacia un mundo más diáfano, sensible y humano. Donde quiera que estés, en el inmortal sonido de este enérgico tambor escucharás mi clamor alentándote a que sientas. Sólo sintiendo podemos amar. Sólo sintiendo podemos volar y así redescubrir que vibramos en la misma trama luminosa. Estas son tus palabras manifestándose en la esencia del águila que representa la grandeza de nuestro espíritu. Alumbremos por amor. Despertemos ahora a nuestras partes dormidas. Mi corazón late en el tuyo. Somos Uno. Sentí. |
|
||
Como un buen mensajero que alienta y aviva tu labor, traigo a tu vida una liberadora noticia que dejará en tu interior la fuerza, la luz y el empuje necesario para que estos últimos pasos del camino de ascensión sean un verdadero goce para el alma. Sé que el aire está enrarecido y que tus sentidos confirman un contexto sombrío e insensible, donde todo indicaría que murió el amor. Confiá. Existe una buena nueva que todo tu corazón presiente. El cambio ya sucedió. Fatigados de tanto peregrinar, comenzamos a recordar que el poder siempre estuvo dentro de nosotros. Movilizarnos fue el pretexto para abrir los ojos del alma, despertar y rememorar que no hacía falta dar un solo paso para cumplir nuestra misión. Simplemente teníamos que mirar al centro exacto de nuestro corazón, para anclar en la Tierra lo que en otros planos sutiles es una realidad tan palpable y viva como esta. Somos enlazadores de mundos. Vinimos a religar. Ciencia y espiritualidad confluyen en el milenario saber de que nos movemos dentro de una matriz divina que contiene un infinito campo de posibilidades, donde cada ser humano porta el milagroso don de sumar para realizar el cambio. El amor todo lo puede. Sólo necesitamos armonizar nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, con el sabio poder creador del corazón, para manifestar en esta dimensión nuestros propósitos más puros, bellos y elevados. La danza de la ascensión es mágica. Perfecta. Todo acontece en una grácil sincronía celestial. Micro y macro se espejan. Gaia cumple con los intensos procesos que le posibilitan alinearse con el centro de la galaxia para abrazar un formidable flujo de energía cristalina, al tiempo que nuestros cuerpos evolucionan, se centran e iluminan, desde el corazón, plasmando el cielo en este espacio vibracional denso. Somos los artífices del cambio. Recordá. Nuestra esencia es luz. El poder de la intención y la nobleza de tu corazón te permitirán reconocer que la nueva Tierra está en tu interior. Eternamente estuvo ahí, esperando que despiertes. Respirá hondo, sentí su amor. Comenzá a vibrarla. Comenzá a amarla. No hay por qué esperar. No hay por qué temer, llorar ni lamentar. Asumamos hoy nuestro derecho divino a liderar y materialicemos el cambio. Sabíamos que el amor iba a triunfar. Disfrutá del camino. Celebrá. Gozá. El cambio ya sucedió. |
|
||
El tramo final de todo cierre de ciclo siempre es revelador. Es aquí cuando la ilusión hace gala de su astucia y te lleva a suponer que permanecer despierto duele y es mejor refugiarse en la aparente felicidad de la inconsciencia. Mientras el aleccionador escenario mundial se acelera y oscurece, simulando que el camino de ascensión se truncó, una poderosa enseñanza llega para unirnos, sentirnos y elevarnos en la bella y sabia luz del amor. Tu espíritu celebra. Bendecirás. Puede que este entorno lúgubre y febril no esté a la altura de tus expectativas terrenales, sin embargo tu ser interno lo honra y agradece. Religar implica integrar todas las partes, sin hacer excepciones. Estamos en el mágico salón de los espejos, en donde cada uno sana bendiciendo lo que le permitió experimentar la dualidad, pues sin esas vivencias la vida no hubiese sido tan provechosa y profunda. Reconocer y aceptar implican crecer y sanar en la luz de la consciencia. Lo que está fuera es un fiel reflejo de cómo somos por dentro, por eso bendecir es la tarea que ahora nos llama a continuar evolucionando. Personas y circunstancias que hubiésemos querido olvidar se vuelven a presentar para que curemos viejas heridas y ganemos en comprensión. En vez de maldecir, afianzado en tu corazón bendecirás a quienes te han enseñado por medio del sufrimiento. Bendiciendo transmutamos el dolor, reinstaurando en la Tierra el reino del amor. Aunque en estas instancias no lo parezca, el juego de la vida es supremo. Todo está dispuesto para olvidar e interactuar como si fuésemos extraños. A quien llamaste inhumano, explotador, egoísta, abusador, cruel, despiadado o hereje, fue al vivo reflejo de un aspecto inconsciente de tu Ser, que se materializó en otro cuerpo para que puedas contemplarlo en su tangible falta de amor. Despertando recordamos por qué encarnamos, y así volvemos a religarnos amándonos. Siendo consciente de tu poder co-creador, sabrás que no hay errores. El denso velo del olvido nos arropó en una danza maestra de intensas luces y sombras, cuyos contrastes generaron la supuesta división. Fue cerrando el corazón que edificamos fronteras, inventamos banderas y todo lo que nos llevó a soñar que la Unidad nunca existió. Ahora despertamos, fusionándonos por obra divina en cada bendición. Somos Uno coexistiendo en la gracia del amor. Bendecirás. |
|
||
Este mensaje se siente. Es un mágico pulsar. Viene a movilizar tus fibras más sensibles. Esta es la frecuencia inmaculada que ilumina el santo grial de tu memoria cósmica. Su sabia luz lleva a que tus células rememoren el eterno espacio sin fronteras que sólo se vivencia vibrando en el amor. Todo está entrelazado. No existe separación, excepto en el atrapante juego de la ilusión que nos manifestó separados. Despertá. Sintiendo somos Uno. Sólo Uno. Juguemos otro juego. La vibración de estas palabras te recuerda que lo que tus células experimentan es lo que siente el Universo. Todo se mueve en una sutil y eterna danza espiralada. Así como las células forman tu cuerpo, este es una célula de la Madre Tierra. La Tierra, el Sol, los planetas y las estrellas son las células de nuestra galaxia (Vía Láctea), y las galaxias son las gigantes células del Universo. Al ser todo Uno, siempre hay algo mayor que sustenta, contiene y pulsa dentro de cada corazón. Así como el agua juega a ser copos de nieve o hermosas nubes, dentro de las hojas está el Sol jugando a ser de color verde. Ante los ojos del alma, la vida se presenta como un deslumbrante juego donde todo se entrecruza. Mires por dónde mires, sólo verás Unidad. Contemplarás un majestuoso despliegue de incontenible energía que cambia de estado y fluye constantemente. Hay ciclos dentro de ciclos. El vacío está lleno. Somos como los peces que no advierten el agua. Vivimos en un mar de abundancia, pero aceptamos jugar a que lo que abunda es la escasez. En cada latido, en cada respiración, el Universo se expande y se contrae, elevando y trayendo de regreso las pulsaciones. Sentimientos, pensamientos y palabras viajan desde las flores hacia las estrellas, regresando para que experimentemos la frecuencia del caos o la armonía con que fueron emanadas. No hay separación. Todo es Uno. En el juego de la ilusión, se necesita que el corazón permanezca bien cerrado, de lo contrario no hay manera de sentirnos fragmentados. Despertá. Juguemos otro juego. Un juego que no excluya y tampoco nos lastime. Juguemos a celebrar. Juguemos a sanar. Despertando rememoramos que la energía femenina y la energía masculina son formas complementarias de vibrar, que desarrollan en el amor su equilibrio alquímico perfecto. ¿Acaso ya no estás muy cansado de este juego tan violento que llamamos “realidad”? Recordá. Liberá la gloriosa esencia de tu memoria cósmica y juguemos otro juego. |
|
||
¿Descreías del valor de tanto esfuerzo realizado? Apreciá esta estampa con los ojos del alma. Dejá que se impregne en tu interior. Esta ilustración resume lo vivido en la escuela de la vida. Es la clara imagen de la ascensión. Es la síntesis perfecta de un intenso, emocionante y audaz peregrinar, colmado de enseñanzas vivenciales que facilitaron nuestro cambio de percepción y despertaron, en el corazón, la vibrante llama sagrada del nuevo Ser Humano. Festejo tu labor. ¡Vamos, abrí bien tus sentidos! Observá. Prestá atención. Esta imagen representa, en cada uno de sus detalles, aquello por lo cual hemos venido. Simboliza, en esencia, nuestra misión. Todos los pasos que dimos, siguiendo nuestra sabia voz interior, estuvieron orientados por este noble propósito. Respondimos al llamado, religando lo mundano y lo divino, vibrando en el amor. A nuestro modo, hemos cumplido. Potenciamos la frecuencia que activó la gran transformación. ¿Están discutiendo hombres y mujeres? ¿Verdad que no? Danzan. Celebran. Trascendieron la ilusión que los llevó a suponer que femenino y masculino eran cuestiones de género, en vez de energías que ambos debían experimentar para sentirse plenos. Tampoco se los ve guerreando o buscando revancha: comprendieron que la totalidad de las enseñanzas debían bendecirse, pues ayudan a sanar y evolucionar al hacer conscientes aspectos que permanecían ocultos. Esto es la Unidad. Esto es lo que finalmente se presencia cuando se entrelaza mente y corazón, creando en la materia hilos de luz y amor que fusionan Cielo y Tierra. Así es cuando fluyen en armonía las energías. Esta es la anunciada fiesta a la que fuimos convocados, en donde otras dimensiones se presentan, para celebrar, a través de la espiral divina que anima el fuego del gran Espíritu. Cada obstáculo trascendido dio vida a la escalera que hoy nos eleva en la Luz. Tras los nubarrones el Sol brilla y despunta el arco iris. Confiá. Hemos sembrado. Con mucha fe y determinación hemos esparcido nuestra esencia inspirando a que otros vuelen. Nada frena la ascensión. Juntos rompimos gruesas cadenas. Otros vendrán a continuar esta ferviente labor, así como nosotros lo hicimos con quienes pisaron antes este bendito suelo. Sonrío porque ya lo hicimos. Con todo mi corazón te honro, y por medio de este sentido aplauso festejo tu labor. |
|
||
Abrí todos tus sentidos. Advertí este pulsar. Es un enérgico destello que te ayuda a recordar, avivando en tu llama interna la inmaculada esencia sagrada que transforma la materia. Sentí. Sos luz manifestando en la Tierra la vibración del amor. Alentá. Tu valiente corazón despierta al Ser Humano de su sueño en la inconsciencia, y lo incita a rememorar que sus dones deben esparcirse para enaltecer y embellecer el jardín de la existencia. No te detengas. Vibrá. Vibrá. Vinimos a despertar latiendo. Vibrá. Retornamos a transformar sintiendo. Vibrá. Estamos aquí para mostrar aquellos caminos que conducen al corazón, sin entrar en cuestiones de dogmas o viejas estructuras que pretenden dividir lo que siempre estuvo unido. Somos la campana que anuncia el cambio. Vibrá. Tu radiante espíritu guerrero emite un particular sonido que activa y moviliza a vibrar conscientemente. No estás solo. Una legión de hermanos viene alumbrando. El fervor de estas palabras te anima a continuar. La fuerza de esta sutil energía te impulsa a no aflojar. Potencialmente las semillas llevan dentro una planta, pero si no se abren para nutrirse de la luz del Sol, las plantas no crecen. Vibrá. Otros seres deben activar su corazón y florecer, para trascender la ilusión que los mantuvo presos de instintos primarios. Vibrá. Que tu voz los fortalezca en la fe, y los estimule a realizar, con amor y sabiduría, sus anhelos más profundos. Perdidas en el laberinto de la mente, verás a muchas personas implorando auxilio. Ayudalas a sentir. Ayudalas a descubrir la eterna luz que llevan dentro. Vibrá. Que contemplen tus manos libres de cadenas y anhelen moverse en libertad. Vibrá. Que tu franca sonrisa les recuerde que es hora de entrar al corazón, para no quedar sofocados entre llantos y quejas. Vibrá. Infundí coraje. Irradiá pasión. Fuiste llamado a humanizar con maestría, empleando formas sencillas. En tu peregrinar vivenciaste que subir y bajar, para luego regresar, a veces es extenuante. Sin embargo, bien sabés que es necesario inspirar para que otros salgan del valle de los lamentos y suban la montaña que los ayuda a sentir que existen nuevos horizontes. La humanidad está despertando. Ayudemos a cambiar la percepción. Vibremos. Mi corazón te abraza, mi alma te agradece y mi espíritu te honra. Seguí irradiando. Seguí inspirando. Volá bien alto. Vibrá. Vibrá. |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |