ALdea Misión Síntesis Beneficios Súmese Rentabilidad Quienes Somos Contacto Notas Libros Video Parque Taller
                         
[1] [2] Pagina 3 [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]


Por Julio Andrés Pagano

 

La prisa te impide contemplar las cosas bellas.


¿Dónde vas con tanta prisa? Hacé una pausa. Hablemos. No importa que los demás sigan corriendo como locos. No van a ningún lado. Sólo huyen de la soledad. Temen encontrarse. La multitud les hace creer que están acompañados. Es sólo una ilusión. Precisan que los ruidos anestesien sus reclamos más profundos. Mirá qué hermoso Sol. Dale, sentémonos en este banco de la plaza. Deseo compartir algo con vos. Necesito devolver un favor, quiero ayudarte a que te sumes a la vida.

También me asusté demasiado cuando un desconocido tomó mi brazo y me pidió que me sentara. Iba corriendo más rápido que vos. Mi cabeza estaba focalizada en cómo optimizar mi tiempo y mis recursos para ganar más dinero. No era consciente de que mi cuerpo estaba manejado por los hilos del consumismo. Alguien tuvo la compasión suficiente para cruzarse en mi camino y rescatarme del descontrol.

Entiendo que me mires así. Tu mente tiene razón. Soy un desconocido, no hay motivos para que merezca tu confianza. Sólo te pido un segundo más. ¿Ves esa hermosa mariposa cómo danza entre las plantas? ¿Ves a esa pequeña abeja cómo besa la flor? Contemplá cuánta magia. Fijate cómo las hojas juegan a volar con el viento. Mirá esa nube, ¿no parece un ángel? Sentí... sentí. Este instante es único. La existencia nos premia con su encanto sutil.

Prestá atención a cómo pasa la gente. Van rumiando sus problemas. Miran sólo el piso. Olvidaron el cielo. No hay expresiones de felicidad en sus rostros. Juraría que son robots simulando ser humanos. Sus cuerpos están muy tensos. ¿Te parece saludable? ¿Te das cuenta que eso es lo que la gran mayoría define como una vida “normal”? Algunos nos observan con recelo, creen que estamos perdiendo el tiempo. No perciben que ganamos en calidad de vida. Es cierto, hoy habrá algunos centavos menos en tu bolsillo, pero eso no marca la diferencia. La diferencia está en que te diste el permiso interno de conectar con la vida.

Sólo tengo palabras de agradecimiento para aquél desconocido que una tarde detuvo mi andar y me habló desde lo más profundo de su corazón. Nunca supe quién fue ese anónimo peregrino. Cuando comprendí su enseñanza, me pidió que cierre los ojos y respire muy lento, fundiéndome con la brisa. Al abrirlos, ya no estaba. Estoy en deuda, por eso me interpuse en tu camino. No dejes que esta cadena de favores se detenga. Sujetá otro brazo por amor. Ayudá, sonriendo desde el alma, a que otra persona se sume a la vida.


Por Julio Andrés Pagano

 

Tras el instante más oscuro de la noche, surge la claridad.


Un paso hacia adelante, cinco para atrás. Algo parecería no funcionar. Nuestra intención es avanzar, sin embargo juraríamos que estamos retrocediendo. Las reservas de energías se agotan. Cuesta horrores movernos. Es una tarea tortuosa. La desconfianza y el desgano nos invitan a rendirnos. Miramos, con añoranza, un pasado que nunca nos cerró. ¿Qué es lo que sucede? Antes de que amanezca, se vive el instante más oscuro de la noche. Aunque el cansancio haga temblar nuestros huesos, debemos seguir andando. Está por salir el Sol.

Nadie nos garantizó que sería sencillo, de todos modos emprendimos el viaje. Al principio parecía fácil, porque logramos liberarnos de una insoportable mochila. Sin embargo, a poco de andar, fuimos tomando conciencia de que soltar por fuera, no implica, necesariamente, soltar por dentro.

Chispazos de buenos momentos se apoderan hoy de nuestros ojos. La mente juega su última carta, sabe que no le quedan más chances, y no está dispuesta a claudicar. Para impedir que soltemos las últimas estructuras, proyecta, a través de la memoria selectiva, un paraíso que jamás existió. Arma, con suma inteligencia, una cautivante postal, entrelazando nuestros mejores recuerdos. Es un duro golpe bajo, perfumado con nostalgia, que le otorga al viejo surco un encanto que nunca tuvo. El hechizo se rompe diciéndole al corazón que nos recuerde qué fue lo que impulsó nuestra marcha.

Nunca se retrocede, es sólo una ilusión. También estamos observando todo aquello que nos permitió llegar a esta instancia. Esta particular forma de mirar hacia atrás, es nuestro reaseguro de que aprendimos las lecciones. Honremos nuestro pasado. Demos las gracias por todas las enseñanzas.

¿Ves cómo se inclina el camino? Sigamos. Tras la niebla está la cima. Desde allí contemplaremos lo que siempre anhelamos. Estas son las últimas palabras que le susurraré a tu alma. Seguiré a tu lado, como siempre, pero esta vez en silencio. Animo. Sólo resta un último esfuerzo. Falta muy poco... Está por salir el Sol.


Por Julio Andrés Pagano

 

Un mundo sutil te abre ahora sus puertas.


¿Qué pasa en tu interior? Te esforzaste demasiado. Superaste tus límites. Fuiste más allá de lo posible. Subiste a la cima con tu último aliento, confiando en lo no visible, y aún no sale el Sol. ¿Acaso es desilusión lo que muestran tus ojos? ¿Estás preguntándote de qué valió tanto sacrificio? Aunque pueda parecerte una locura, la respuesta la encontrarás al descender la montaña.

Comprendo que puedas enojarte. Tanto dolor y entrega para subir y ahora hay que bajar. ¿Suena incomprensible, no? ¿Por qué la sonrisa se escapó de tu rostro? ¿Descender suena a derrota? ¿No ver el Sol implica que subir no valió la pena? Este es el instante en donde se ponen a pruebas las enseñanzas recibidas. Cada paso que te animes a dar te volverá más luminoso.

Ascender es animarse a dejar. Descender es retomar lo dejado sin apegos. Si creíste que subiendo trascendías la opinión de los demás, sólo bajando, y reuniéndote con quienes te criticaban, podrás saber si lograrás moverte sin que las palabras te hieran.

¿Creés que así estás retrocediendo? El que baja no es el mismo que quien sube. La montaña que uno asciende no es la misma por la que uno desciende. La transmutación ocurre en múltiples direcciones. No hay separación entre el hombre y la montaña.

La Verdad no anida en las alturas, allí sólo se consigue mayor claridad para poder percibirla. Subir y bajar son excusas para movilizarnos y mantenernos despiertos. El Sol que fuiste a contemplar no se veía con los ojos. Ahora lo sabés, podrías haberlo visto sin dar un solo paso. Sólo tenías que mirar en la dirección correcta, hacia el centro exacto de tu propio corazón.

Si ascender te humaniza, descender te otorga alas. Nada podrá retenerte ahora. Sos libre como el viento. Aunque desde abajo no lo parezca, la trampa más sutil está en la cima. Ahora que regresaste, conocés la respuesta: sólo descendiendo se asciende más alto, porque se trasciende el apego a la cima. Esta es la respuesta que buscabas para volver a sonreír.


Por Julio Andrés Pagano

 

Debemos ayudar a expandir, conscientemente, el entramado de luz.


Este mensaje viene a impulsar lo que internamente sentís. Es el momento de ir por la vida entrelazando corazones, para multiplicar el campo de energía sutil que ayudará a que florezca una humanidad más consciente. El entramado cósmico debe alcanzar una dimensión más profunda. Es tiempo de co-crear redes dinámicas, para que fluya el amor y renazca la armonía. La luz llama a la luz, para despertar conciencias.

Tu ser superior lo sabe. Vinimos para expandir una frecuencia cristalina que ilumine las tinieblas. Desde el punto de vista evolutivo, hay que dar un paso más. Sos de los que no se desanima, por más que la realidad se disfrace de caos para jugar a amedrentarte. Es por eso que sé que estas palabras no pasarán desapercibidas. Lo que voy a decirte resonará en tu alma, porque esta charla ya la tuvimos en donde no existía el tiempo.

Ondas de amor. Torrentes de confianza. Flujos de alegría. Corrientes de abundancia. Así fuimos agendando de qué manera podríamos llamar a los infinitos hilos que iríamos trenzando, de corazón a corazón, para conformar redes que anclen de manera activa el entramado de luz. Nos comprometimos al servicio de amplificar el campo vibratorio, que permitiría que todos recobremos la capacidad de volar más allá de nuestros límites. No importa si aún no recordás nuestra charla, lo que cuenta es que sientas el espíritu que anida en estas frases.

Estás muy atareado, lo sé. Esto no requiere que descontinúes lo que tan sabiamente realizás. Implica hacer lo mismo, pero de un modo diferente. Requiere que nuestras vibraciones se expandan, guiadas por la voluntad, en múltiples direcciones, a medida que desarrollamos nuestras actividades cotidianas.

Hoy salí a la calle y miré a un desconocido a los ojos, hice que mis mejores intenciones viajaran a su corazón cuando le dije buen día. Vi a un perro vagabundo, permití que mi sonrisa llegara al centro de su pecho. Observé, con amor, a una planta y mientras seguía caminando la acaricié con dulzura. También hice que el viento llevara mis pensamientos, más puros, a volar hacia otras mentes. Así fui disfrutando mi trayecto, sintiendo que, a cada paso, co-creaba una resplandeciente red que unía a todos, sin distinción.

Nunca olvido tu eterna compasión, tu apoyo incondicional y tu incansable entrega. Sé que con tus mejores pensamientos, palabras, acciones e intenciones también co-crearás, conscientemente, otro mágico entramado por donde fluirá la esencia luminosa de tu fuego interno. Así iremos por la vida entrecruzando lazos de amor, paz y esperanza, hermanando corazones para despertar conciencias. A través de estas palabras, la luz llama a la luz y sonríe al abrazar tu alma.


Por Julio Andrés Pagano

 

El desierto es menos árido con la presencia de tus pasos.


Tu alma necesita que tu cuerpo siga en pié para seguir inspirando. Las dudas no están para inmovilizarte, sólo para que medites los pasos que vas a dar. ¿Está tu corazón orientando las decisiones o es el miedo quien impulsa tus movimientos? Que todavía no veas que otros crucen los puentes, no significa que te hayas equivocado al construirlos. Vine a confirmarte lo que bien intuís, tus huellas mostrarán nuevos caminos hacia un mundo más humano.

La lógica es la excusa de la razón para demostrar que está en lo cierto. Que tus acciones puedan parecer ilógicas para aquel que está acostumbrado a guiarse por la mente, no significa que hayas errado el rumbo. Siguiendo la sabiduría de tu voz interior, fluirás con la existencia y animarás, con la pasión de tu servicio, a que otros también co-creen un entorno más armónico, cálido y resplandeciente.

Por más que te movés en la misma realidad que los demás, mirando las mismas paredes, las mismas veredas y las mismas calles, sabés que tus pasos se mueven en una dirección más profunda, hacia el centro mismo de tu verdadera esencia. Los puentes que construiste, en dirección al corazón, fueron hechos por amor; así que será el amor quien impulsará a que otros, muy pronto, los crucen.

¿Escuchás lo que están diciendo los ángeles? Se acercan tiempos de re-encuentro y celebración. La tarea realizada no tardará en rendir sus frutos. Gracias por Ser y por estar, eterno amigo peregrino. Seguí inspirando con tu decidida entrega. Amo tu entereza. Celebro tu constancia. No lo olvides: la vibración de tus huellas mostrará nuevos caminos, para todo aquel que busque llegar al corazón.


Por Julio Andrés Pagano

 

No existen divisiones, nuestra esencia es luz… Celebremos.


¿Te preguntás por qué este mensaje llegó a tus manos? Mis ojos son tus ojos. Sentimos en un mismo corazón. Respiramos al unísono la magia del universo. Amamos con idéntica pasión. Nuestra sangre brota desde la misma vertiente. Vengo en tu búsqueda para reencontrarme en la luz. Nuestra danza multiplicará la vibración del amor. Más allá de la ilusión, somos Uno.

El discurso ensordecedor y uniforme de los dormidos anuló mi capacidad de vuelo. Ató mis alas con palabras sin alma. Te percibí distante. La mente social me convenció de que sólo los locos escuchan al corazón. De manera imperceptible, levantaron muros para que creciera la indiferencia y germinara la desconfianza. Amparados en cuestiones de raza, sexo o religión, me obligaron a mirarte como si fueses un extraño. ¿Fue así como sucedió? ¿Acaso soy una víctima? Ilusión, así se llama este juego.

Me vivencié como si fuese otro para poder conocerme. Necesité fragmentarme para sentirme. Me costó comprender que si te dañaba me dañaba. Verme en otros piés me hizo suponer que éramos distintos. La distancia entre los cuerpos ayudó a generar esa falsa percepción de separación. Me hablé con otras palabras. Me odié y amé sin saberlo. En boca de ese otro yo, mi voz sonó ajena, poco familiar. Incluso creí que esas lágrimas que corrían por tu rostro nada tenían que ver con mi vida. ¡Ilusión!

Necesito escribirme, por eso te escribo. Llegó el momento de despertar a cada una de mis partes. Ese que hoy mata soy yo. Ese que hoy roba soy yo. Ese que sufre soy yo. También soy ese que sonríe, ese que celebra y también el que agradece. Necesito alinear mi esencia. Quiero danzar y vivir en armonía. Cerrá los ojos. Sentime. Recordá… Más allá de la ilusión, somos Uno.


Por Julio Andrés Pagano

 

Nuestro corazón debe orientarse hacia la luz.


Dicen que será inminente. Anuncian que viviremos momentos de tremendo caos. Los ánimos se agitan. Los rostros se tensan. Se respira confusión. ¿Será cierto, sucederá lo que proclaman? ¿Son puras las intenciones de quienes dicen recibir mensajes tan alarmantes? ¿Qué hacer? ¿En quién creer? ¿En quién confiar? ¿A dónde ir? Dios me habló sin palabras, hizo que sintiera mi propio corazón.

¿Por qué tanta preocupación por lo que estaría por suceder, acaso tenemos garantizado que viviremos dentro de cinco segundos? ¿Por qué pasamos tanto tiempo escuchando a los demás, sin prestar atención un solo instante a lo que fluye desde nuestro interior? Va a pasar solamente lo que tenga que pasar. Nada más ni nada menos. No importa si olas gigantescas nos dejarán sin vida o si habrá terremotos, furiosos huracanes o cientos de volcanes activándose al mismo tiempo. Sucederá aquello que tenga que suceder. Todo es perfecto.

Por más que algunos mensajes son contradictorios, no pongo en duda lo que los canalizadores dicen. Ellos reflejan fielmente lo que reciben. Puede que lo que nos transmiten suceda, no suceda o tal vez ocurra de un modo diferente al que nos revelan. Nunca se sabe. Tampoco importa. Lo que sí importa es que escuchemos nuestro propio corazón, para conectar con aquello que nos hace vibrar de la manera más intensa. Sólo podemos celebrar.

Si nuestra hora ha llegado, celebremos. Si nuestra hora no llega, celebremos. Todo lo que podemos hacer es celebrar. No desperdiciemos más tiempo discutiendo sobre quién tiene razón. Celebremos. Disfrutemos. Aprovechemos cada instante. Si estamos haciendo lo que resuena en nuestro interior, nada de lo que suceda fuera importará, porque nuestra aceptación sobre aquello que acontezca será total. Habremos comprendido que estamos viviendo lo que nuestro ser necesita para seguir evolucionando.

Si el miedo te acorrala, si la desesperación se apodera de tu vida, si la confusión te aturde, ¿hacia dónde irás? ¿Acaso seguirás corriendo en busca de consuelo? La sed que tiene tu alma nadie podrá apagarla tomando agua por vos. Si sos honesto con vos mismo y escuchás la voz interior que insistentemente te reclama, te moverás hacia el único lugar donde podrás encontrar calma. Comenzarás tu viaje de regreso a casa. Irás hacia tu interior, al centro mismo de tu propio corazón. ¿Acaso todo este escenario no está montado para eso? Dios me habló sin palabras, hizo que sintiera mi propio corazón.


Por Julio Andrés Pagano

 

Juntos, haremos de la Tierra un gigantesco corazón.


Respirá bien hondo. Un maravilloso torrente, de energía amorosa y cristalina, llega para acariciar tu alma. Sus multicoloridas ondas de consciencia trascienden los moldes de las letras. La frecuencia te invita a volar con el corazón abierto. Una sonrisa angelical te recuerda que estás vivo. Dibujale alas a tus sueños, insuflales pasión. No estás solo. Juntos anclaremos, en el mundo de las formas, la vibración del amor.

Tu ser reconoce este mensaje, por eso ríe. Sabe que no hablo de utopías. Cuando las palabras, pensamientos e intenciones son guiados por el espíritu, la majestuosidad de los reinos luminosos desciende para impulsar tus pasos y guiar tu corazón. Vinimos a servir. Ayudamos, por amor, a que nazca una humanidad más consciente.

Estas líneas confirman que estás acompañado. A los ojos de muchos, seremos ilusos o simples soñadores que pretendemos co-crear un mundo que nunca será. No importa. Nuestra voz interior nos orienta y anima a persistir. Falta demasiado poco para que la historia se revierta. ¿Lo percibís? Ya se siente la inigualable fragancia que anuncia el arribo de un tiempo sin tinieblas, ataduras, ni fronteras. Continuemos trabajando con fervor y denodada entrega. Perseveremos inspirando, centrados en el corazón, para ayudar a que otros despierten, al recordar su esencia divina.

Que quien mire tus ojos vea el brillo de un nuevo amanecer. Que quien tome tus manos sienta contención y humanidad. Que tus palabras se transformen en agua fresca para aquellos que estén sedientos de consuelo y esperanza. Que a través de tus abrazos sientan el calor de la fe. Que tu risa los eleve más allá de las estrellas. Que tu corazón les muestre el camino hacia la luz.

Cada vez que necesites aliento, aquí estaré. Siempre vendré a tu encuentro. Sabemos que la tarea que emprendimos no es para nada sencilla, fue por eso que convenimos esta peculiar manera de apoyarnos para avanzar con firmeza. Sigamos sembrando semillas de consciencia, paz, armonía, unión, alegría y confianza. Haremos de esta Tierra un inmenso corazón, para que a través de sus latidos se expanda y multiplique, por todo el universo, la vibración del amor.


Por Julio Andrés Pagano

 

El arco iris nos recuerda ponerle color a la vida.


Duele... Lastima. Las ciudades crecen sin alma. La velocidad sólo permite contactos periféricos. Envueltos en febriles ruidos y colores sin brillo, millones de personas cierran sus corazones, mientras patean ilusiones y destilan frustración. ¿Quién nos hizo creer que no somos capaces de construir un escenario más armónico y humano? Elevemos la mirada al cielo. Juntemos nuestras manos, en señal de unión. El teatro de la vida merece otro telón de fondo. De pie.

Estas palabras son otra simple excusa para volverte a encontrar. Necesito que me ayudes a despertar corazones.

Es tiempo de que acrecentemos la vibración para que ninguna de nuestras partes quede arrastrándose en el lamento de la pena y la desesperanza. En cada cabeza gacha, en cada frente fruncida y en cada cuerpo angustiado nuestra esencia está presente. No hay divisiones.

Debemos ayudar a recordarnos que está en nosotros la posibilidad de resignificar la realidad. Atraemos aquello que tememos. Nuestras miradas deformadas por la codicia y la mezquindad nos volvieron insensibles al glorioso misterio de la vida. Tenemos que revelarnos a nuestra propia estupidez. ¿Cuánto tiempo más nos seguiremos moviendo en este escenario tan sombrío y decadente?

Somos espíritus viviendo una experiencia humana. Cambiemos nuestra percepción. Elijamos un destino de grandeza. El poder está en nuestro interior, es ahí donde se activa y acrecienta nuestra conexión con lo divino. Busquemos dentro la inspiración y los recursos para escenificar nuevos espacios. Co-creemos.

Cuando movemos el verbo, una poderosa frecuencia cobra vida y se despliega. Nuestras palabras ayudarán a que transformemos el mundo, porque contienen la fuerza inigualable del amor y la inquebrantable belleza de la fe. Por eso hoy, más que nunca, abrí tu corazón. Dejá que la luz del Sol inunde tu pecho y exclamá muy fuerte, desde lo profundo de tu alma: ¡De pie hermanos, de pie!

Ver pagina 4