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Por Julio Andrés Pagano

 

El entramado energético se activa a medida que abrimos nuestro corazón.


Quiero verte de pie y con el rostro bien alto, resplandeciente. El universo aguarda que manifiestes todo tu potencial. Tu núcleo porta el fuego del espíritu. Quebrá el maleficio. Trascendé los pensamientos negativos, que te perturban y acorralan. Recobrá tu fortaleza interior. Sos libre. El viento clama que abras tus alas. Una omnipresente frecuencia te abraza y vivifica. Escuchá la voz de tu corazón. Sos más que un simple cuerpo. Sos hijo de la luz.

Percibís la vibración. Se te eriza la piel. Tu espíritu implora que escuches este mensaje. Me pediste que te lo recuerde cuando llegara el momento preciso: encarnaste para manifestar, a través de tus dones y talentos, espacios de amor y consciencia que le devuelvan al hombre su dignidad. Tu misión es nivelar hacia arriba, centrado en tu esencia. Viniste a que la Tierra recupere la magia y el encanto.

La luz te convoca. Levantá tus brazos bien alto, que otros reaccionen al ver tus manos orientadas hacia el Sol. Es necesario acrecentar el caudal de confianza en que el cambio es posible y necesario. Permanecé atento. Tus puntos más sensibles pueden ser tocados, de manera sutil, de modo que te sea muy difícil reconocer que el objetivo es ponerte de rodillas, para que no alientes a que otros despierten.

Cuanto más se acercan los tiempos de definiciones, más caótico se vuelve el entorno a través de la confusión y la desesperanza. Que la envidia, el resentimiento, la violencia, la tristeza y el desgano no te atrapen. Se fiel a tu naturaleza interna. No dejes que cierren tu corazón. Mantenelo siempre abierto y vibrante, es la puerta hacia un mundo más humano.

Respirá bien profundo. Liberá la pesadez. Dejá que tu alma se recargue de optimismo y que tu cuerpo recupere la armonía. Nunca olvides que estás acompañado. Sentí lo que sucede… Una energía, amorosa y cristalina, desciende y te envuelve, dulcemente, porque te ama. Antes de despedirse te susurra al oído, de manera clara y sincera: “tenelo siempre presente, sos hijo de la luz”.


Por Julio Andrés Pagano

 

Que tu luz viaje, sin pausas, por todo el universo.


Parece inevitable. El péndulo de nuestro ánimo oscila. Cuesta mantenerse centrado. Un subibaja de emociones, contrapuestas, pone a prueba nuestra constancia y determinación. No te entregues, es el paso necesario para alcanzar el equilibrio. Alumbrá con valentía. Sos la letra viva que ayuda a escribir la historia dorada. Tu pasión potencia el retorno hacia un mundo sin fisuras. Volá bien alto.

Puede que aún no tomes dimensión de tu invalorable tarea. En verdad te digo que cada cosa que hacés, centrado en tu corazón, ilumina, y no sabés cuánto. El poder de tu esplendor radica en tu manera simple de Ser. Cada vez que avivás la fe, cada vez que infundís esperanza y hacés que otros sintonicen con lo mejor de sí, una nueva página resplandece.

Está próximo el tiempo en que podrás abrir el libro que reflejará cómo se produjo la gran transformación. Allí te verás, junto con numerosas almas audaces, desterrando la inconsciencia para ayudar a desembarcar una era fascinante, donde los hombres se abrazarán en la unidad del amor. Ese día habrá fiesta y la música calará muy hondo. Los corazones estarán abiertos.

Desadormecé tu memoria ancestral. Los límites no existen. Sólo hay que animarse a soñar despierto y estar dispuesto a volar, con lo máximo de nuestra destreza, para llevar a la Tierra a que se funda con el cielo. Vinimos a religar. Somos activadores del cambio que ya se vibra. Nuestra naturaleza es incondicional a la pureza de la luz.

Las ventanas de tus ojos dieron paso a estas palabras, que van directo al centro de tu esencia luminosa. Allí aguardarán el momento indicado para insuflarte aliento. Ya lo sabés, de ahora en más, si en algún momento advertís que tus fuerzas tambalean, un breve mensaje vendrá a tu encuentro con la inconfundible familiaridad de mi voz: “vamos, volá bien alto”.


Por Julio Andrés Pagano

 

Permanecé con tu corazón abierto en dirección a la luz.


No hace falta que te vea. Sé que lo podés sentir. El mar interno está revuelto. La transformación apremia. La agitación es intensa. Estás cansado, confundido y pese a todo seguís. Eso es tener un espíritu guerrero. Es reconocerse consagrado a la luz. El último trecho siempre es intenso y pone a prueba las enseñanzas. Tu corazón te llevará a buen puerto. Confiá.

Estando casi derrotado, lo mejor que podría hacer es intentar que creas que voy ganando la batalla, para tratar de intimidarte y revertir la situación. Eso es lo que está haciendo la oscuridad, al reavivar la desesperanza con la ferocidad de su último aliento, aunque internamente reconoce que ya no tiene chances de trastocar la historia.

Por más que no nos agrade, la transición genera desequilibrios. De ahí que tenga tanto valor el hecho de que permanezcas firme mientras arrecia el temporal de la inconsciencia. Cualquiera podría alumbrar si el contexto fuese apacible. El mérito está en seguir haciéndolo cuando los golpes hieren y la ilusión nos hace suponer que tal vez equivocamos el rumbo.

Han pasado tantas generaciones bajo el dominio de las sombras que muchos sostienen que no existe otra realidad más que la del egoísmo, la violencia y el sufrimiento. Este es un bautismo de fuego. No en vano debiste prepararte durante tanto tiempo. Es ahora donde permaneciendo fiel al fulgor de tu naturaleza, alumbrarás, desde tu corazón, nuevos caminos hacia la verdadera libertad del hombre

Es necesario que lo tengas bien presente. Vinimos por amor. Acudimos a propagar vibraciones que despierten el recuerdo de vivir en paz y armonía. No desistas. Persistí llevando, con la fuerza invulnerable de tu fe, la claridad de la esperanza. Harán lo imposible por quebrar tus alas, más no podrán. Sos amado y protegido. Confiá.


Por Julio Andrés Pagano

 

La vibración de tu luz hará que otros corten sus ataduras internas.


Gritalo si es necesario. Que todo el mundo se entere que tu corazón está abierto. El eco de tus palabras inspirará confianza. Producirá un verdadero quiebre. Otros se atreverán a romper sus armaduras. Comenzarán  a sentir. Verán con otros ojos y anunciarán que están vivos. Nunca lo dudes, formamos parte de un mismo entramado. Cada vez que ayudes, también te ayudás. Vibrá con fervor. Iluminá sin tregua.

¿Te sorprende que te diga que lo grites? Cuando el volumen de la insensatez aturde, para impedir que el corazón escuche su clave de apertura, a veces es necesario recurrir a medidas poco ortodoxas. Sos punta de lanza. Fomentás el cambio. Nada debe truncar tu misión de ayudar a despertar. Hay almas que necesitan, ahora más que nunca, de la calidez de tu impulso para comenzar a vivenciar el camino del amor y liberar su verdadera esencia.

No porque sí algunos intentan que bajes los brazos. Auxiliar a que los corazones se abran equivale a que la manipulación, el sometimiento y la barbarie pierdan su territorio cautivo. Sé del tesón de tu naturaleza compasiva, por eso confío en que seguirás superando obstáculos para continuar alumbrando de todas las formas posibles.

Tu estímulo de transformación interna debe llegar a  todos los rincones. Que la vibración de tu voz se expanda y anime el nacimiento de un nuevo Ser. Humanizar es la tarea a la que fuimos convocados. Basta de mentiras. Basta de engaños. Es necesario volver  a sentir, para sincronizar nuestros latidos con la luz de las frecuencias sutiles.  

Acudí a tu encuentro por lealtad a nuestro vivo compromiso de ayudarnos a no olvidar. Las palabras son cofres que se abren dependiendo del receptor. Conociendo este secreto, guardé en este mensaje lo más puro de mi alma para que nunca te sientas solo. Sigamos avanzando con más audacia y fortaleza que nunca. La victoria es segura. Iluminá sin tregua.


Por Julio Andrés Pagano

 

Sumá tu aporte para expandir la vibración del amor.


Tené en cuenta estas palabras. Puede que parezcan simples. Son revolucionarias si tocan tu corazón. Juntos podemos cimentar una Tierra más humana. La transformación sucede cuando unimos nuestras almas en la luz de la consciencia. ¿Acaso temés por el futuro de los tuyos? Te irás en paz si ayudaste a co-crear un mundo sin fronteras, en donde fluya el amor. No te distraigas. Impulsá el cambio.

Hacé una pausa. Reflexioná. De qué valdría tanto esfuerzo en dejarle a tu familia un capital de respaldo, si sólo le serviría para vivir en entornos viciados, con miedo a los robos, los secuestros y la violencia social. Puede que tal vez contraten una mejor vigilancia privada o tengan casas-cárceles más cómodas y confortables. Eso no sería vivir. Sería sobrevivir en el mejor de los casos. Hay tarea por hacer.

Algún día partirás. El proceso de evolución así lo requiere. Otro sería el panorama si tendrías la certeza que, vayan donde vayan, los que amás serán recibidos por “seres humanos” que les transmitirán valores, los ayudarán a crecer en el amor y les enseñarán a buscar su propio camino de vida, centrados en el corazón. No es una utopía. Recordalo. Se construye con la firme determinación de trascender nuestro egoísmo. Humanizar es la clave.

Nunca olvides sentir tu voz interior. No cedas ante la presión de la burla, ni permitas que la indiferencia tuerza tu rumbo. Una y otra vez, da siempre lo mejor de vos. Alentá a que otros se atrevan y cambien. Ayudá a que comprendan que las fronteras externas son proyecciones de nuestras limitaciones internas. Viniste a trazar nuevos caminos, vibrando en la frecuencia del Espíritu. Honro tu misión.

Cuando llegue el momento, sonreirás al ver tantas manos amigas y corazones abiertos cruzando en tu sendero de regreso al Hogar. Partirás en calma. Gozoso. Internamente sabrás que la tarea estará cumplida. Ese será el instante más sublime que hayas experimentado en el mundo de las formas. Continuá sembrando. No te detengas. Impulsá el cambio.


Por Julio Andrés Pagano

 

Recordar nuestra esencia es un factor clave para no perder el equilibrio.


La ansiedad y la incertidumbre están presentes. Se presagia un inminente cambio. La intuición revela sensaciones muy intensas, que cuesta traducir en palabras. Calma. No todo es lo que parece. El mundo es mágico si abrimos el corazón. Tenemos el don de ver con otros ojos. Podemos resignificar la realidad. El poder está dentro nuestro. Disfrutemos. Estamos en la escuela de la vida. Es momento de un recreo. Te invito a jugar.

El juego se basa en recordar para seguir evolucionando. Respirá con calma. Vamos a intentar ver más allá de lo aparente. Sólo tenemos que dejar de juzgar y contemplar lo que acontece. Sé que te apremian las obligaciones y te preocupa el desequilibrio que te circunda. Por eso es tan importante jugar a recordar. Nos permite permanecer centrados, aunque todo se desmorone.

Un entorno alterado y desestabilizante es el marco perfecto para poner a prueba los aprendizajes. ¿Querías que nos graduemos con honores? La escuela de la vida nos está dando una inmejorable oportunidad. Puede que a veces nos cueste asimilarlo, sin embargo todo sucede para nuestro mayor bien. Es ahora donde debe emerger la sabiduría del espíritu. Alumbrar con calma, en medio de la tempestad, otorga la maestría si lo hacemos desde el corazón.

No olvidemos que las situaciones sin aparente salida son las más aleccionadoras. Tienen la habilidad de descentrarnos, pero también de catapultarnos hacia dimensiones desconocidas. La estadía en la Tierra es, apenas, una parte del camino. El proceso de ascensión continúa. Jugar a recordar permite distendernos y evitar ser arrastrados por vibraciones densas. Lo mundano no debería atraparnos, sino impulsarnos a volar para danzar en la belleza de la luz.

Hace tiempo, en otro plano, dijiste que mi sonrisa perduraría si era capaz de no olvidar en medio del caos. Hoy recuerdo en virtud de que estás ahí, espejándome, para que sigamos creciendo en la unidad del amor. Todo esto lo sabés. Como buen amigo, te hacés el distraído para brindarme la posibilidad de que venga y te diga: “te invito a jugar”. Gracias, de todo corazón, por tu eterna compañía.


Por Julio Andrés Pagano

 

La cosecha será más que abundante.


Estás en lo cierto. Tu intuición no se equivoca. El cansancio que acusa tu cuerpo no es casual. El agotamiento es propio de las instancias finales. La tensión y el malestar que te aprisionan son también una clara señal de la proximidad de un nuevo despertar. Nada debe amarrarte. Continuá sirviendo. Otras almas necesitan asistencia. Inspirá para que florezcan más corazones y se abran a la luz. Se acerca la hora. 

Te aliento porque sé que es necesario. No me ves, pero sentís mi vibración a través de este mensaje. Sabés que caminamos juntos. Somos eternos compañeros de ruta. A veces te preguntás qué estás haciendo. Sabés que otros observan tus huellas y te preocupa orientarlos hacia una senda equivocada. No temas. Quienes vienen detrás no son ovejas. Son almas peregrinas que siguen, al igual que nosotros, el curso cristalino de la frecuencia del amor.

La fe no es un invento. Sirve para atravesar esta dura etapa de fatiga y desconcierto. Lo mismo sucede con la perseverancia y la osadía, son herramientas que nos fueron brindadas para no desistir. Cada paso que damos reafirma nuestra elección interna y nos eleva. Iluminemos sin cesar. Otros sentirán el calor de nuestros espíritus y sabrán que no están solos. Se animarán a continuar.

No hay nadie a quien convencer. No hay nada que demostrar. Nos movemos siendo leales a nuestra naturaleza interna. Nos guía un intenso sentir, que no se deja pisotear por la frialdad de lógica. Somos locos desde la perspectiva de la razón, pero cuerdos y coherentes a los ojos del corazón. Elegimos volar. Anhelamos procrear una sociedad consciente. Encarnamos la esperanza de un hombre más humano, que viva celebrando.

Es un hecho. No los dudes. Los cambios se están produciendo. Sólo falta que se revelen, en este plano más denso, con toda su grandeza. Somos canales por donde fluyen energías sutiles. Mantenete bien firme en la luz. Traje a este encuentro la voz de mi corazón, para que me sientas a tu lado. Te abrazo en mi alma a través de estas palabras. Seguí. Confiá. Se acerca la hora.


Por Julio Andrés Pagano

 

Tus acciones son hermosas flores que embellecen el camino.


Llega fin de año. La última hoja del calendario induce a realizar un balance. No caigas en la trampa. Tus acciones no se pueden dimensionar. Sus efectos van más allá de lo que puedas suponer. Son ondas que se expanden en infinitas direcciones. Diste todo lo que estuvo a tu alcance. Ayudaste a co-crear un mundo más humano. Te esforzaste, sin importar el cansancio, por dar siempre otro paso en dirección a la luz. Eso es entrega. Eso es constancia. Eso es amor. Eso es cumplir con tu misión vida. Brindo por tu coraje.

Puede que tus acciones no se traduzcan en dinero, pero eso no significa que no tengan valor. Animar a que otros se pongan de pie, abran sus corazones, recuperen su conexión interior y sientan, es una tarea invalorable, que requiere de un espíritu aguerrido dispuesto a iluminar con fervor.

El balance es impulsado por la mente social. Pretende que aquellos que se animaron a Ser retornen a las viejas estructuras, anulando toda posibilidad de vuelo, a cambio de comodidad y sentido de pertenencia. Sé que a esta altura del camino ya no desandarás tus pasos, de todos modos necesitaba decírtelo. Muchos intentarán hacerte creer que desperdiciás tu tiempo, y que lo que hacés carece de sentido. Es parte de las pruebas.

Es justo y necesario que reconozca tu tarea. Si cuando salgo a la calle encuentro miradas esperanzadas y rostros alegres, es gracias a personas compasivas como vos, que alientan a trascender las limitaciones y no dudan en enfrentar la adversidad, para activar los cambios que nos conduzcan hacia un futuro resplandeciente.

Digan lo que digan, tu alma sabe que vas por buen camino. No dejes que te confundan. Sólo faltan algunos pasos. Gracias por seguir vibrando de una manera tan humana. Te puedo sentir. Es un privilegio saber que marchamos juntos. No importa dónde te encuentres, a la hora de los festejos buscaré la estrella más luminosa y diré sonriendo, con todo el corazón: brindo por tu coraje.


Por Julio Andrés Pagano

 

Tu luz siempre crea un entorno armónico, en donde reina la paz.


Lo digo con emoción y una inmensa alegría. Me inclino, a través de estas palabras, para rendir tributo a la luz que fluye desde tu bello corazón. Vengo a celebrar la fortaleza y la entrega de tu espíritu. Cada una de estas letras acariciará tu alma en señal de agradecimiento. No fue un año sencillo, las pruebas fueron rigurosas. Pese a todo, tu llama interna alumbró con hidalguía. Es por eso que traigo envuelto en el amor de este mensaje, mi sentir más genuino: “Te amo”.

¿Acaso no lo sabías? Te amo por Ser. Te amo por estar. Te amo por hacerme sentir acompañado. Te amo por ayudarme a despertar. Te amo por incentivar mis pasos. Te amo por mostrarte predispuesto a jugar, mientras recordamos nuestra esencia divina. Te amo por tener la valentía de iluminar sin descanso. Te amo al reconocer que me amo, porque somos y seremos Uno.

Los campos de conciencia que ayudamos a cultivar están floreciendo. Es tiempo de festejar. Muy pronto, un aroma fresco y puro comenzará a rociar el aire con vibraciones sutiles, repletas de color, magia y encanto. Ningún corazón podrá resistir tanta belleza. La luz traerá una profunda calma y felicidad. Terminará un largo ciclo de angustia y sufrimiento.

Ese será un gran día. No existirá represa capaz de frenar el agua celestial del río de la conciencia. Las almas saciarán su sed. Habrá amor en las miradas y paz en los corazones. La humanidad se fusionará en una vibración de hermandad que disipará toda frontera. Durante algunos instantes, nadie podrá comprender cómo fuimos capaces de vivir en la enajenación de la inconsciencia, privándonos de una energía tan armónica y sublime.

Mientras ese grandioso momento se aproxima, aún queda tarea por concluir. No te imaginás cuánto disfruto al divisar el deslumbrante futuro que nos aguarda. Tras un intenso peregrinar, colmado de enseñanzas transformadoras que impulsaron nuestro vuelo, nos volveremos a abrazar en la unidad del espíritu. La emoción será indescriptible. Sólo podré decirte, de corazón a corazón: “Te amo, te amo, te amo”.
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