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Este mensaje liberará su aroma como si fuese una flor, para que inhales el amor que contienen estas palabras. Has recorrido un largo sendero. Sembraste en terreno fértil. Hiciste tu tarea. Descansá. Todo tiene su tiempo. Respirá bien hondo, una frecuencia sutil armonizará tus latidos para que recobres tu energía. Una nueva etapa comienza. Gracias por tu inmensa dedicación y entrega. Tu corazón está abierto. Te abrazo y te bendigo. Puede que una extraña sensación de vacío te invada. Estás preparándote para ser llenado con la luz del amor, para que de tu copa interna beban aquellos que estén sedientos del despertar de la conciencia. Soy testigo de tu invalorable esfuerzo. Celebro tu coraje de haber caminado pese a las dudas y el cansancio. Ahora es necesario el equilibrio que ofrece el descanso, para poder emprender otro tramo en el camino de ascensión. Si sentís que no avanzás, no pierdas la fe. Esta aparente inmovilidad ayuda a que te centres en el presente, ya que desde ahí nace el futuro. No estás estancado. A su modo la existencia te invita a moverte en un una nueva dirección. El camino sigue hacia dentro. El desequilibrio está en la periferia. Conectando con tu esencia divina los cambios que se avecinan tendrán otra dimensión. Anclado en tu centro, irradiarás paz y armonía. Festejo la vibración cristalina que fluye desde tu enorme corazón. Un nuevo mundo se hará visible gracias al trabajo y al empeño de personas como vos, que confían en su guía interna y se mueven más allá de la razón, entregando lo mejor a cada paso. El caos es sólo transformación, recordalo. No mires a la confusión como si fuese un enemigo, está ahí para brindarte la oportunidad de que seas leal a tu brújula interna. Todo es perfecto. Por si tenías dudas con respecto a tu tarea, es necesario que sepas que este mensaje te buscó y te encontró siguiendo el brillo de tu luz. Un ángel dijo que te alegrarías al beber el agua diamantina que ahora nutre estas palabras. Sus gotas de amor te darán la fuerza necesaria para volver a desplegar tus alas. No importa que no te comprendan. No temas. Estás acompañado. La existencia te guía, tu espíritu lo sabe. Te abrazo y te bendigo. |
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El aura de este mensaje irrigará de amor todo tu ser, para que la comprensión te ilumine sabiamente. Tu corazón lo presiente. Las hebras deben entrelazarse aún más para potenciar el brillante entramado que anunciará, al universo, que la humanidad ha despertado de su largo sueño de inconsciencia. Suena la voz interna, se anuncia el reencuentro de almas afines. Tu espíritu lo sabe. La luz te aclama. Es tiempo de unión. Todo estuvo dispuesto para ayudarte a crecer. La soledad presenció tu incesante esfuerzo y dedicación. Internamente suponías que otros, a quienes no conocías, también estarían viviendo un proceso similar de aprendizaje. Tu intuición te mostrará que estabas en lo cierto. Hermanos peregrinos acudirán a tu encuentro para emprender la noble tarea de elevarse en la unidad, anclando espacios de amor y luz a través de la materia. La sensación de inmovilidad te ayuda a que te abras para tomar las manos de aquellos que, como vos, están dispuestos a manifestar frecuencias cristalinas. Nuevos códigos se activarán a raíz de los encuentros. Las diferentes vibraciones co-crearán geometrías sagradas de belleza sin igual. La esencia divina brotará desde los corazones de manera creativa. El caos dará paso al orden y podrá contemplarse la paz del equilibrio. No dejes que el descreimiento te confunda. Una poderosa energía, que ahora te abraza tiernamente, se hace presente para recordarte que esto no es una utopía. Sentí. Fuiste convocado para romper las cadenas de la opresión y la barbarie. Encarnaste para transformarte y transformar. Ahora llegó el momento de expresar tus dones y talentos en comunión con aquellos que dijeron sí a la hora de aceptar el firme compromiso de servir. Puede sentirse. Comienza la movilización. Hombres y mujeres de todo el mundo harán historia cumpliendo su palabra de honrar la vida, abriéndose para dar paso a la luz. Hombro con hombro, alma con alma, corazón con corazón, así, juntos y conscientes, daremos cuenta de que lo que algunos llaman ilusión ya es una realidad palpable. Estrechemos nuestros vínculos. Que destelle el entramado. Es tiempo de unión. |
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Transformado, mágicamente, en una luminosa distinción celestial, este mensaje llega a tus manos para invitarte a que bailemos en la frecuencia del amor. Cada letra es una nota que hará vibrar tu interior con la belleza y la pureza de las dimensiones sutiles. Sonreí. Disfrutaremos de la inocencia de nuestra sana locura. Danzaremos, en medio del caos, la música de un nuevo tiempo que llenará de luz los corazones. Esta es la danza de la vida. Orientadas por la sabiduría de quienes no ves, estas ondas de consciencia te recuerdan la importancia de celebrar por más que el presente esté nublado, para que afluya la fuerza purificadora del Sol que brilla en tu interior. Los árboles y las flores te irradian su energía. Se despliega el encanto de un formidable arco iris que te centra y armoniza. Suena una suave melodía capaz de hacerte volar. Tu cuerpo la siente. Bailemos… Al compás de este majestuoso ritmo, tu espíritu se eleva e ilumina sin prisa. Reconoce el inmortal sonido claro que proviene de la Fuente. Nuestra memoria ancestral recuerda el sentido de este apasionante viaje. Brotan lágrimas de gozo. El sentimiento de cansancio y soledad se desvanece. Este es un baile alquímico que la existencia ofrece, por amor, a los pioneros más audaces, como una forma de honrar la ardorosa tarea emprendida. Abrí tu corazón. Dejate llevar por la alegría desbordante de esta música redentora, que restaura las fibras más profundas de tu ser. Su fulgurante esencia dinamiza y también sana las heridas que deja la incomprensión. Esta es una ceremonia amorosa y divina que nutre y fortifica el alma. La luz de estos sonidos sin tiempo te activa, multiplicando tu innata capacidad de transmitir el calor del amor en cada uno de tus actos. Que este intenso resplandor dorado que ahora luce tu halo siga siendo guía en el camino de ascensión. Un ser alado desciende y besa tu frente, en señal de reconocimiento. La paz reina en tu rostro. Tus ojos brillan de manera vivaz. Tu espíritu festeja, se siente complacido. Por tu fiel servicio humanitario fuiste merecedor de la danza de la vida, una distinción que abraza a los hombres y mujeres de noble corazón que impulsan el cambio. |

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Con la fuerza del espíritu, que recorre este cálido mensaje, se encenderá aún más tu corazón. Estas palabras traen a tu vida el resplandor puro de tu esencia. Tus acciones conscientes originan un presente más humano. El aire, el agua, la tierra y el fuego te acercan su bendición. La existencia te dice “Gracias”, esparciendo su potente luz en estas letras. Este es un testimonio físico del amor que sembraste. Nada detendrá tu vuelo. Todo lo que hacemos genera vibraciones que trascienden la materia. Cada vez que extendiste tu mano para que otro se ponga de pie, una chispa divina fue lanzada al universo. Cada vez que tu sonrisa fue hacia un rostro ensombrecido, la vida tomó un color más intenso. Tus semillas han germinado en territorios de la inconsciencia. Muy pronto sus flores manifestarán un jardín que nació de tus entrañas, bajo el influjo divino. ¿Acaso suponías que tus acciones sensibles se habían perdido en el tiempo? En verdad te digo que no. Llorarías de felicidad si pudieses ver cómo la energía amorosa, que las propulsó desde tu centro, aún sigue viajando de corazón a corazón. Son ondas encantadas que encumbran y aclaran todo a su paso, creando campos de consciencia. Cada acto de amor es una hebra relumbrante que vivifica el escenario de una nueva humanidad. Este texto porta el eco glorioso de tus buenas obras, para incentivarte a que no bajes los brazos. Cerrá los ojos. Tu pecho es ungido con el perfume sagrado que emana de la Fuente. Escuchá. La luz te llama a seguir andando. Todo tu ser lo siente y se conmueve. Viejas estructuras están cayendo a pedazos al no contar con tu energía. Ya no podrán amarrarte con la soga invisible de la manipulación y el engaño. Tu corazón te orienta. Siempre que palpites que tu ánimo se desmorona, elevá tu mirada al cielo en busca del calor del Sol. Finos rayos, de sutil belleza, impregnarán tu alma para que cumplas con tu destino, confiando en tu voz interior. Donde quieras que vayas llevarás tu inestimable legado de amor y humanidad, como si fueses un eterno lucero. Más allá de los escollos que puedan presentarse en el camino, la vida te sonríe. Nada detendrá tu vuelo. |
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Pese al impetuoso caos, que perturba la visión, fue fácil ubicarte. Simplemente perseguí la centellante luz de tu hermoso corazón, que en su vivo peregrinar emite confianza. Vine a tu encuentro, movilizado por el eterno amor de aquellos que te orientan y auxilian de modo incondicional, para traerte un fino obsequio. Sobre este manto sagrado, traigo una gloriosa palabra cristalina que tiene un increíble poder transmutador: “Aceptar”. Esta es una gema preciosa que para los insensibles puede que parezca un simple vocablo que carece de valor. Apreciala con el alma. Dejá que llegue hasta a tu centro y propague delicadamente su riqueza encantadora. Tiene el prodigioso don de mostrar los senderos que encaminan hacia espacios sutiles, donde la vibración de la dualidad no llega. Su fragancia huele intensamente a libertad, de ahí que sientas que tu cuerpo se aligera. Al vivenciar su esencia, comprobarás que es un regalo que potenciará tu esplendor, clarificando al mismo tiempo los lugares por donde vayas. En la aceptación los límites se diluyen, afloran las enseñanzas ocultas y se restituye la unidad. Resistiendo la energía se disipa, nuestro mundo interior se fragmenta y apaga, dando paso al calvario del dolor y la amargura. Quienes te aman destacan el poder alquímico de esta singular palabra. Aceptando fluimos con la existencia y somos bendecidos. Aceptando abrazamos nuestras partes más oscuras y sanamos las heridas. Aceptando la muerte, brota la vida. Aceptando la interacción de los opuestos complementarios, emerge el equilibrio de la mano del silencio. Aceptando comprendemos lo incomprensible, lo habitual se vuelve asombroso y la magia se manifiesta de manera milagrosa y colorida. Simplemente aceptando... Te observan leer este mensaje. Envuelven tu campo áurico en la luz del amor, para que sientas la contención que emana del otro lado del velo. Como presente has recibido una llave dimensional, de siete letras, que revelará nuevas áreas de tu paraíso interno. No te alarmes por lo que sucede. Presenciamos un crucial proceso de transformación global, cuyo espíritu nos recuerda la importancia de aceptar, para volver a volar hacia el Hogar. |
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Dibujo con estas simples palabras un espléndido y gigantesco Sol, para que sientas la calidez del amor que mansamente abarcará todo tu cuerpo. Sus rayos tienen colores puros e intensos, pues mi mano es guiada por la maestría de un ángel. Cada haz de luz vagará por tu interior, coronando tu espíritu con la gracia divina. Acudo a librarte del cotidiano ritmo alocado, que te oxida y densifica, para viajar en una nube a visitar la nueva Tierra. Dame tu mano y cerrá los ojos. Un mago anciano contará hasta tres y al agitar su varita comenzará la travesía interdimensional. Escuchemos: Uno, dos, tres... ¡Cuánta claridad! ¿Verdad que es preciosa y reluciente? Esto es lo que llamo vivir en paz y armonía. Nos sentimos mareados pues, sin darnos cuenta, nos habituamos a inhalar la asfixiante presión de los pensamientos negativos. Aquí se respira la rica y saludable liviandad de la unidad. No hay guerras ni maldad, se reconocen hermanos. No existen las fronteras. Saben que son gotas de un mismo río que fluye hacia el océano cósmico de la existencia. Sentí. Es la suave melodía de los cuatro elementos manifestando el equilibrio. El cielo es diáfano, está libre de oscuras mezquindades. ¡Mirá qué paisajes! Cuántos aromas. Disfrutá estas maravillas. ¿Conocías flores tan fascinantes? Aquí la vida celebra, por eso todo relumbra. Presenciamos una minúscula parte de este edén esplendoroso, ya que sólo vemos lo que nuestra mente conoce. De todos modos impacta contemplar tanto despliegue de elegancia y hermosura. Nuestra intuición nos consuela. Dice que confiemos en que pronto veremos más, cuando caiga el velo del olvido. Ahí está de nuevo el anciano. Nos anuncia, con su magia, el final del recorrido soplando asombrosos pétalos. Daban ganas de seguir, ¿no? ¿Sabés por qué esta vibración te resultó tan familiar? Fuimos al centro de tu pecho para que recuerdes el enorme valor que tiene tu lumínica tarea, de seguir edificando puentes que conecten ambos mundos. La nueva Tierra está en tu corazón. Si alguien se burla cuando digas que viajaste en una nube, preguntale si hace mucho que no visita su interior y llevalo de paseo. Con estas letras me despido, pintándole al Sol una brillante sonrisa. |
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Por más que así lo quisiera, hoy no te hablaré de nubes, de magos ni de oasis. Tampoco volaremos en dirección al Sol. Necesito que me escuches. Sentate por favor. Dame la mano. Sé que son momentos difíciles. Te hablaré desde el corazón y mirándote a los ojos. Te pido disculpas porque me extenderé más de lo habitual. Espero que me comprendas. Este es mi último esfuerzo por intentar reunir las piezas que den vida a “Despertar”. Mi tiempo se acaba. Te estoy llamando. Hace casi siete años tuve una visión que transformó mi vida. La llamé “Despertar”. Hice todo lo posible para mostrarla y compartirla. Nada resultó simple. Algunos me creyeron loco por moverme desde el corazón, permaneciendo atento a las señales y las sincronicidades. Internamente sabía que había llegado el momento de ayudar a parir un hombre nuevo, así fue como nuestros caminos se cruzaron y nos volvimos a encontrar con otros cuerpos y diferentes nombres, pero nuevamente dispuestos a servir. Algunas veces te preguntaste cómo hacía para describir momentos tan particulares de tu realidad, sin siquiera conocerte. Sólo abría el corazón y conectaba con mi interior, que también es el tuyo, pues al ser Uno formamos parte del gran corazón de la existencia. Supe de la importancia de mover el verbo. Aprendí que las palabras son cofres, por eso cada vez que te escribí guardé en las letras vibraciones puras. Cada nota te resultó familiar porque era tu esencia la que estabas contemplando. Tu ángel lo sabía. Hice de espejo para que también me reflejaras. Necesitaba reconocerme a través de tu mirada. Vibracionalmente establecimos una comunicación que sorteó las barreras de los prejuicios y fue más allá del tiempo. Me abriste las puertas de tu alma y contemplé el paraíso. Al escribirte me escribí y de ese modo volamos por aquellos lugares vedados a la razón. Disfrutamos y reímos. Recordamos nuestra esencia. Nos volvimos conscientes de la importancia de crear puentes que manifestaran, en lo externo, el maravilloso mundo interno, y fuimos entretejiendo una trama luminosa que nos hacía vibrar. Dentro de mis limitaciones, busqué todas las formas posibles de transmitir lo que había recibido y a mi modo intenté invitarte a construir este armónico espacio de consciencia donde ayudáramos a florecer. Sé que, tal vez, no fui del todo claro. Presentía que las respuestas faltantes habitaban en el corazón de cada uno de los que sintiese el llamado. Así fue que, a través de la web, salí al mundo, intentando reunir las piezas que activarían esta gran unidad de consciencia que concentraría lo mejor del hombre. Me sentí extraño al responder cada correo diciendo que no sabía cuáles eran los pasos que había que dar para hacer realidad el proyecto, pero esa era la verdad. Co-crear implicaba que cada uno sume su parte para lograr manifestarlo. Me moví de forma ilógica porque esa era la dinámica que propuso la visión. Respeté su desafío de dar pasos en el vacío y fui más allá de la razón. Escribí, dibujé, pinté, viajé, hablé con todos los que pude. También hice un video explicativo para intentar mostrar cómo sería. Mi intuición me decía que en distintas partes del mundo quizás habría otras personas que estuviesen trabajando, con la misma vibración, intentando desarrollar productos, servicios, nuevos sistemas de organización, etc., que ayudarían -entre otras cosas- a dar vida a “Despertar”. Eso me llevó a esforzarme aún más por transmitir lo recibido, ya que habría otros esperando mi aporte y tenía que cumplir. Después de estos años de peregrinar sosteniendo la visión, confieso que -aunque me siento pleno por las vivencias y las enseñanzas recibidas- estoy algo cansado y sin recursos. La tarea no fue sencilla. Sé que mi cansancio también es el tuyo, por eso busqué distintas formas de impulsarte a que sigas avanzando. En honor a la verdad, nunca supe si formarías parte del proyecto, pero sí tenía bien en claro que con tu luz transformarías la realidad, y eso era más que suficiente para estar a tu lado y alentarte. No puedo decir que me equivoqué, pues los errores no existen. Tal vez todo esto fue simplemente una excusa para transformarme. Quizá lo que he realizado sirva para que otros tomen la posta y le impriman un mayor brillo o lo utilicen como ideas-fuerza para emprender nuevos caminos. Todo puede ser, incluso que todavía no sea el tiempo de su manifestación, en el plano físico, porque vibracionalmente no están dadas las condiciones. Realmente no lo sé, por eso es que al mismo tiempo que te estoy llamando, también le estoy entregando al universo el fruto de tanto esfuerzo. Todo está dispuesto para ayudarnos a crecer. No dudes en seguir dando lo mejor a cada instante. Nunca se sabe cuándo se derramará el vaso. Lo que sí se sabe es que todas las gotas de consciencia cuentan, de ahí la importancia de atreverse a sumar. Los grandes cambios planetarios comenzaron a manifestarse. Internamente siento que muy pronto relumbrarán los puentes, que construimos con tanto amor y dedicación, para que aflore la nueva Tierra. Independientemente de cuál sea la respuesta a este último llamado, me siento más que agradecido. Vinimos a transformar. Acudimos a religar. Celebro y sonrío en medio del caos, pues, pase lo que pase, “Despertar” quedará por siempre en la conciencia cósmica, inspirando a que otros se animen a volar con el corazón abierto y ayuden a manifestar nuevas formas de vida, que vibren en la luz de la paz, la armonía y la unidad. Puede que estas sean mis últimas palabras, por eso quiero dejar en tu interior el dulce sabor del amor transformado en ferviente aliento, para que continúes tu sendero en compañía de mi espíritu. Ahora suelto tu mano y te abrazo, fuertemente, con todo el corazón. Fue una hermosa bendición volver a contemplar tus ojos. Gracias por ayudarme a crecer y volverme más humano. Disfruté jugando a que te estaba llamando porque había que “Despertar”. No lo olvides, la vida es un bello juego pleno de vivencias.
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Mientras me acerco y toco tu hombro suavemente, mi corazón te pide que mires con los ojos del alma. ¿Lo ves? Detrás del texto hay un sabio anciano con una vela encendida. Sentí su inmaculada vibración. Ilumina este mensaje, con la bellísima luz del amor, para que en tu interior resurja plenamente la confianza. El es un noble guía. Vino a impulsarte, con su energía redentora, para llevarte de nuevo a contemplar el Sol. Bendito eres. Con la delicadeza de aquellos que reconocen el dolor de las heridas y son conscientes de lo que implica el agotamiento y la confusión, el anciano cobija dulcemente tu cuerpo -con la pureza de su frecuencia- para que recobres tu hermoso aura. Sus ojos sinceros hablan a través del movimiento de mis manos, por eso te escribo. Este es el armónico sonido de un mensaje cristalino, sus palabras llegan para energizarte y aumentar tu comprensión. Si pudiera mostrarte la importancia que tiene seguir caminando, sin cerrar tu corazón, mi tarea estaría cumplida. Estoy aquí para ayudarte, pues la transición es intensa. No creas que nadie te escucha. Hay puertas que no se abren para que te muevas en otra dirección. No claudiques. Las situaciones que parecen injustas te dan la posibilidad de que aprendas a centrarte en medio de la adversidad. Sentí cada paso. Respetá tu propio ritmo. El descanso no es una pérdida de tiempo, permite que internalices las vivencias. Aunque parezca lo contrario, no tropezás con las mismas piedras. Nuevas enseñanzas cruzan tu sendero para darte la oportunidad de aprender, de un modo diferente, aquello que creías que sólo tenía una única solución. Tu universo interno se amplía y enriquece a medida que observás sin juzgar. Abrazá tu realidad y transformala desde el centro de tu pecho. Abrite. Un inmenso flujo de energía dorada viene acariciando las estrellas para traer hasta tu corazón el esplendor de un majestuoso tiempo. Internamente sentís que la Tierra te llama a que bailes con ella la danza creativa del amor, pero tu mente te reprocha que así no podrás cubrir tus necesidades más básicas. Este abismo, que parece infranqueable, se supera dando en el vacío, una vez más, el paso que hace extender tus firmes alas. Renová la confianza en tu voz interior y seguí por el camino del amor. No temas por la intensidad de las pruebas, puede que aprieten pero no ahorcan. En breve verás surgir nuevos espacios de consciencia donde compartirás tus experiencias. Allí tu corazón abrazará otros corazones. Cantarás y sentirás que lo vivido no fue en vano. Internamente gozarás de una profunda calma. Sólo faltan algunos pasos. Confiá. Confiá. Confiá. El anciano, de largos cabellos blancos y túnica resplandeciente, posa su grácil mano en tu frente, acallando todo ruido mundanal. Te mira de manera angelical y tu alma lo reconoce. Una flor se abre al verlos caminar juntos, envueltos en el halo reluciente y amoroso de una nueva humanidad. El Sol brilla. Tu corazón festeja, ha renacido en la luz de la confianza. Seguí andando. Seguí confiando. Soy un mensajero. Bendito eres. |
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Soplo sutilmente este mensaje, en una delicada burbuja cristalina, para que te llegue de manera pura y refrescante. Quienes saben de tu firme entrega y valentía, quieren que te aliente a que sigas escuchando la voz sincera de tu corazón. Hay emociones, abrazos, sonrisas y recuerdos que esperan activarse, en otros cuerpos, por medio de la claridad de tu frecuencia. Los contratiempos no impedirán tu tarea. La luz del amor te asiste. Persistí. ¿Lo habías notado? Me sentís bien cerca porque mi espíritu viaja dentro de estas palabras, de ahí que ahora pueda abrir una ventana para que veas la ardiente llama de aquellos que alumbran, como vos, por territorios agrestes. Está muy oscuro y puede vérselos alejados, como si no existiese conexión. El caos no los paraliza. Van delineando senderos que orientan hacia el cielo interior. Ellos son tus hermanos. Andan cantando. Es vital que no olvides esta valiosa imagen, para que tengas la plena certeza de que son incontables los que transitan en idéntico sentido. ¿Te preguntás por qué hay tanta distancia entre unos y otros? La separación obedece a que van guiando el proceso de ascensión. Los espacios sombríos son corazones amurallados, que aún no han vivenciado los rayos del Sol. ¿Compredés ahora por qué honro tu trabajo? Tus huellas movilizan. Como el tiempo es una ilusión, ahora cierro la ventana y la abro nuevamente en otro tramo del camino. Observá. Ellos han atravesado la noche oscura del alma, moviéndose -con fe- por lugares sin marcación. Hacia ahí vamos, tras esta intensa fase, rumbo a ese colorido espacio de divina celebración. ¿Escuchás? Tu nombre es vitoreado por esa legión hermana que ya pasó este mismo desierto y sabe que también lo cruzarás. ¿Confiás en lo que te digo? No hay equivocaciones. Retornamos a la Tierra con un refinado propósito, somos enlazadores de mundos. Asumimos el desafiante compromiso de vibrar, con entusiasmo, para ayudar a despertar. No lo dudes, la burbuja que porta este mensaje jamás te habría ubicado si tu corazón estuviese tapiado, pues se mueve bajo la ley de atracción. Animo, no estás desamparado. Sabés que se te ama. Persistí. |
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