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Estas son palabras simples, palabras puras, palabras llenas de amor, que viajan cantando y hermanando corazón con corazón. Su reluciente melodía evoca la excelsa belleza de un mundo sin fronteras, donde la paz es la bandera que nutre la vida como los rayos del Sol. Por gracia de un ángel, este mensaje besará tu espíritu con el celestial recuerdo de vibrar en Unidad. Juntemos las manos. Iluminemos el mundo. Comencemos a celebrar. Los armónicos sonidos, que expanden estas letras, acuden para auxiliarnos a rememorar nuestro antiguo compromiso álmico de danzar en la oscuridad, iluminando el caos que a todos despertará. Tus células se electrizan, confirman que vinimos para alumbrar este singular momento planetario, de modo que la gran crisis se contemple como el instante sagrado para realinearnos, reencontrarnos y así volver a disfrutar de sabernos religados. Conscientes de la diáfana frecuencia que eleva a la Tierra, hoy volvemos a reunirnos, volvemos a sentirnos, volvemos a festejar. Unamos nuestras manos para potenciar la llama que hará de este obstáculo otro escalón dorado en el camino de ascensión, tras derretir las sólidas corazas que sustentan la ilusión de que estamos separados. Somos familia. Somos hermanos. Aquí estamos, dispuestos a honrar nuestro acuerdo de brillar. No existen las distancias ni tampoco las barreas cuando nos expresamos desde la luz interior, por eso ahora nos vamos entrelazando a partir del corazón, sincronizando las mejores intenciones para que refulja la trama donde el Ser Humano florece. Hagamos ya lo acordado. Celebremos la vida. Celebremos el cambio. Celebremos el resurgir de una humanidad más evolucionada, inteligente y libre, que dance, sienta y vibre en Unidad. Nunca olvides que sonrío en tu bella sonrisa y bailás en mi interior, pues nos une un flujo cristalino que impregna todo con amor. Expresamos la mágica esencia pristina en infinitas formas divinas. Somos las gotas que reflejan los vivos colores de un asombroso arco iris que comienza a revelarse, emanando paz y felicidad. ¿Oís la melodía? Suena la danza del reencuentro. Dame tu mano, iluminemos el mundo. Comencemos a celebrar. |
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¿Qué estabas haciendo? ¿Me querés acompañar? Si mirás dentro de las palabras, me verás venir en un caballo alado a infundirte coraje. Hoy jugaré a ser un noble caballero de la orden sagrada del divino corazón, que por amor acude a tu encuentro para que viajemos. Este vuelo alquímico te ayudará a recordar. Le devolverá a tus ojos el brillo de tu espíritu guerrero. Sos luz. De pie, que falta muy poco. Internamente sabés que este juego ya lo jugamos. También sabés que triunfamos abriendo el corazón. ¿Te sorprende ver que siendo un caballero ya no lleve espada ni armadura? Es tiempo de paz. Este es el momento en donde fluir, en vez de resistir, se convierte en la mejor estrategia para que la magia de la vida nos eleve con sus destellos dorados. Somos las hebras que conforman la trama por donde viaja la luz. Ya no más batallas, no más peleas. Conscientes de que el amor todo lo puede, es hora de sentir que estamos religados en la unidad del espíritu. Somos hermanos. Dame la mano, subí. Daremos un paseo. ¿Acaso ves que los árboles sostengan banderas? ¿Hay algún río que se ufane de ser frontera? Tampoco observamos que el viento lleve pasaporte ni escuchamos a las montañas decir: “Somos de tal país”. La naturaleza se expresa de manera unificada. El hombre no lo hace porque al cerrar su corazón quedó preso de la ilusión que lo muestra separado. ¿Querés ayudarme? En este viaje alado rociaremos las ciudades con la esencia de los corazones que han despertado y han recordado que vibramos en unidad. En aquellas zonas en donde hay tristeza, esparciremos flores de loto -a modo de inspiración- para que nadie olvide que incluso en el barro se puede florecer sin perder la pureza. Prometimos ayudar y eso es lo que seguimos haciendo al infundir aliento centrados en nuestro interior. La vibración del amor debe expandirse para llegar a los rincones en donde existan corazones que sientan el llamado a despertar. Vinimos a co-crear el cielo en la Tierra y así volver a celebrar la grandiosa alegría de sentirnos libres. No hay límites en nuestro mundo interno, de ahí que hoy te haya visitado en este fantástico caballo alado para que mantengas vivo el sentido de nuestra tarea humanitaria. Por amor vinimos, por amor vivimos, por amor elegimos impulsar el ancestral recuerdo de sabernos Uno. Confiá, queda muy poco. Celebro porque tenés el temple necesario para seguir iluminando desde tu paz interior. Sólo debemos fluir. Sabés que este juego ya lo jugamos, también sabés que triunfamos abriendo el corazón para sentir. |
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Aprendí de un mago anciano el antiguo arte de saber cuándo aparecer, para que brille en tu rostro una bella sonrisa que ilumine tus pasos. También me enseñó a crear, con palabras sencillas y puras, una sutil escalera que te lleva de la Tierra al Sol, de modo que recuerdes tu esencia divina en los momentos más críticos. Sentí, este instante es mágico. Sagrado. Hilvanaré estas letras, con la frecuencia del amor, para que los escalones cobren vida y tu cuerpo se eleve. Ascender es volver a Ser. Recuperemos la inocencia. Hermosas flores, de radiantes colores y refrescantes aromas, están al pie de este sendero cristalino que hoy nos invita a subir para dejar de sufrir por las cosas mundanas. ¿Lo podés ver? Cada peldaño tiene el sensible y amoroso don de encender en tu corazón el recuerdo inmaculado de las cosas esenciales. A medida que subimos, sentimos que el cuerpo se ilumina y gana en liviandad, pues el cálido resplandor que vamos recibiendo despoja nuestras células de todo lo denso. Despacio, disfrutemos, no hay apuro. La magia existe. Cada escalón también tiene la gracia de ayudarte a evocar las pruebas que pasaste en tu largo e intenso recorrido. Observá cómo las imágenes que aparecen en el piso van transmutando y dejan ver sus enseñanzas ocultas: la adversidad, el sufrimiento, la incertidumbre y la crueldad revelan que la confianza, la sensibilidad, la fe y la compasión estaban ahí, debajo del disfraz, para ayudarte a seguir creciendo. ¿Comprendés por qué es hora de celebrar? Muchas fueron las enseñanzas recibidas. A medida que los rayos del Sol van recorriéndote, los dolores del cansancio desaparecen. Vivir en el mundo sin ser del mundo es nuestra tarea, sin embargo una y otra vez quedamos atrapado en la ilusión de creer que todo se limita a lo que experimentan nuestros sentidos. Es por eso que agradezco, de todo corazón, al sabio anciano que por amor me enseñó a crear -en la densidad de la materia- esta luminosa escalera que hoy nos ayuda a recordar que somos espíritus viviendo una increíble experiencia humana. Entre tantos millones de personas, este mensaje te buscó para que tengas presente que todo pasa. No hay caos que pueda doblegarte. Sos luz, confiá. Continuá liberando tu esencia sanadora. Ascendemos a una nueva dimensión, tu espíritu lo sabe. Contemplemos la vida con los ojos del alma y apreciemos lo que resta de este apasionante y vibrante juego. Volvamos a sentirnos. Volvamos a lo simple. Volvamos a lo puro. Oí tu corazón. La vibración del amor nos llama a vibrar en Unidad. Recuperemos la inocencia. |
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Sabiendo que la Tierra resplandece al sentir la bella vibración que emana tu corazón, visité a un viejo amigo alquimista para que me ayude. ¿Sabés qué hizo? Transformó cada una de estas letras en delicados recipientes de cristal, para que el agua limpia y pura que ahora contienen te anime a seguir trabajando para que los seres humanos vivan unidos y despiertos, vibrando en el amor. Vamos por más. Con fe. El amor nos llama a seguir iluminado. Demos otro paso. No dudes en continuar. Cada vez que renovás tu firme compromiso de servir, todo tu Ser se enciende y la trama de la vida relumbra. Si pudieses contemplar los esplendorosos destellos que emiten miles y miles de almas dando nuevos pasos por amor, quedarías desbordado por semejante belleza. Estás sumando. Estás transformando. Iluminás. Vivimos momentos de enorme trascendencia en donde tu aporte energético es vital, pues testimonia el gran cambio. Estas instancias son decisivas. Internamente millones de personas deciden qué caminos tomar. Muchos creen que no hay opciones. Bajo el látigo del miedo, sistemáticamente se los limita a creer que sólo existe el dolor. Quienes pretenden que el temor se apodere de las calles saben que esa es la manera de impedir que los corazones vibren amorosamente, y que los dones y talentos se desplieguen. De ese modo manipulan, explotan y arrean potenciales humanos. Sé de la importancia que tiene seguir peregrinando en este particular momento planetario, en donde todo pareciera estar dominado por el desconcierto, la frustración y la apatía. Fuiste llamado a religar. Fuiste llamado a despertar. Tu cuerpo podrá estar cansado, pero tu espíritu agradece; sabe que cumple con su sagrada misión de anunciarle a cada corazón que es hora de abrirse para florecer y celebrar en la luz de la nueva consciencia que nutre a la madre Tierra. Quien ha transitado en la densa oscuridad de la inconsciencia conoce lo arduo que resulta abrir sendas de luz. Por eso, que las gotas de fe que portan estas letras te inciten a seguir andando. Centrado en tu interior, emitís ondas de amor que viajan, de Sol en Sol, anunciando al universo que despertamos. Ayudamos a parir la nueva humanidad. Aquí estamos. Ya no luchamos. Proclamamos que triunfó el amor. Amo tu entereza y la bendigo. Demos otro paso. |
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Cuenta una historia que en la Tierra hubo un hombre que vivió de manera rutinaria y murió lejos de los aplausos y los reconocimientos públicos, sin embargo ayudó a que millones y millones de personas pudiesen vivir en paz. No se sabe cuál era su apellido. Se lo conoció como “Juan, el loco de las flores”. Hay quienes afirman que era hijo único y quedó huérfano desde muy joven. Dicen que eso fue lo que le imprimió a su mirada una profunda melancolía, que daba a sus grandes ojos marrones un tinte muy especial. Se desempeñó como empleado del Estado. Su tarea era rutinaria, asfixiante en algunos casos. Día tras día atendía largas colas de quejas que parecían calcadas. Soportar una carga vibracional tan densa era un tortuoso ritual deshumanizante. Sin embargo, Juan sabía que al menos de ese modo podía pagar sus cuentas a fin de mes, y eso lo animaba a juntar coraje para levantarse de la cama y regresar al trabajo cada mañana. Muchas veces se preguntaba cuál era el sentido de su vida, ya que todo parecía transcurrir dentro de un círculo que conducía a más y más de lo mismo, sin embargo no encontraba la respuesta. Su barrio era gris, lleno de smog e incesante ruido. Vivir en la zona céntrica de una enorme ciudad tenía sus beneficios a la hora de transportarse, pero restaba calidad de vida. Casi no cruzaba palabras con sus vecinos, porque todos estaban apurados corriendo detrás de sus deseos. Entre tantos edificios modernos, su modesta casa parecía aún más pequeña. Por su estilo antiguo, era como si en ese punto de la gran urbe, el último recuerdo de lo que en su tiempo fue un pintoresco barrio se resistiese a morir aplastado por la alocada indiferencia de la modernidad. Juan tenía una pasión: amaba las flores. No sabía bien por qué, pero sentía que ellas eran la razón de su existencia. Nunca antes se vio a un hombre que tuviese tanta gracia y delicadeza a la hora de cuidar las plantas. Su jardín era único, especial. Todo lo que allí había brillaba. Si alguien tuviese que ejemplificar cómo sería el paraíso, sin dudas mostraría ese jardín. Era la belleza natural llevada a su máxima expresión. Parecía un verdadero cuadro viviente, en donde el color, la armonía y los aromas se daban cita para danzar en unidad. Verlo inspiraba vida. Sin embargo nadie tenía tiempo para presarle atención, pues quienes por allí pasaban iban envueltos en interminables pensamientos que los hacían moverse de manera mecanizada. Si no fuese porque tenía que afrontar sus compromisos mensuales, Juan nunca se hubiese separado de sus flores. Cada día, al subir al colectivo que lo llevaba a su trabajo, se sentía morir. Su cuerpo se encorvaba. Caminaba como quien se arrastra. Internamente se resistía a ir cada día a escuchar las protestas de aquellos que de paso aprovechaban y descargaban sus frustraciones cotidianas con la excusa de un mal servicio prestado. Sólo lo salvaba el vívido recuerdo de sus resplandecientes flores. A medida que sus oídos se abarrotaban de quejas, Juan miraba con insistencia su reloj. Contaba cada segundo. No veía la hora de regresar a su jardín. Necesitaba volver a respirar, necesitaba sentirse vivo. En la oficina sus compañeros de trabajo se burlaban de su manera extraña de comportarse, ya que medio minuto antes de que finalizara la jornada, siempre estaba con el abrigo en la mano esperando para marcar la tarjeta que acreditara su labor. Ni bien ponía un pie en la calle, su cuerpo se erguía, sus músculos se tonificaban y su andar cobraba un vigor nunca visto. Ni el mejor ilusionista hubiese podido hacer semejante transformación. Se lo podía sentir. Era otro hombre, incluso sonreía. Su enérgica actitud despertó sospechas entre sus compañeros de trabajo, al punto de que un día decidieron seguirlo a ver a dónde iba, ya que no podían creer su comportamiento tan extraño. “¿Debe ir a ver a su amada?” dijo uno con sorna, sabiendo que era un hombre al que le costaba relacionarse. Tamaña sorpresa se llevaron al ver que apareció rápidamente en su jardín -que daba a la calle-, con un mameluco marrón. Como quien llega a un lugar sagrado, muy lentamente se descalzó e inclinó ante a sus flores y una a una las besó. Luego les contó cuánto las había extrañado y comenzó a cantarles, mientras las acariciaba con dulzura. Esos minutos fueron suficientes para que de ahí en más, Juan fuese llamado “el loco de las flores”. Su vida transcurrió así, envuelta en la rutina para pagar sus deudas y renaciendo cada vez que su día laboral finalizaba. A los ojos de muchos, su paso por el mundo fue intrascendente. Cualquiera podría afirmar que, de haberla tenido, Juan no cumplió con su misión de vida, ya que -en apariencia- no había hecho nada significativo. Al día siguiente de su muerte, en las los altos estamentos políticos de su ciudad hubo una reunión secreta para determinar si el país iba a la guerra. En medio de muchas discusiones, el presidente pidió que hicieran un receso, pues necesitaba aclarar su mente antes de tomar la decisión final. Sin que los demás lo supieran, pidió a su chofer que lo llevara a dar un paseo en su coche blindado. Necesitaba reflexionar en soldad. Quiso el destino que en su recorrido el mandatario pasara frente al jardín de Juan. Como quien queda presa de un hechizo, el presidente no pudo quitar la vista de las flores. En una fracción de segundos, al contemplar tanta belleza y armonía tomó conciencia de que la guerra no era la decisión correcta, pues sólo traería más caos y destrucción. Cuenta la crónica de ese entonces que por asumir una posición no bélica, el presidente recibió el premio nobel de la paz, y su nombre salió en los medios de todo el mundo. Fue el dueño de todos los aplausos y reconocimientos. Lo que nunca nadie supo fue que el verdadero gestor de la paz fue Juan, quien gracias a su profundo amor por las flores salvó la vida de millones y millones de personas, que de otro modo hubiesen perecido en la guerra. Centrado en su corazón y desoyendo toda burla, Juan hizo posible que un pedazo de cielo tocara la Tierra. El no recibió distinción alguna ni tampoco cosechó aplausos. Amó las flores y honró la vida. Sin saberlo, cumplió con su misión. Fue uno de los tantos y tantos héroes anónimos que a diario ayudan a co-crear un mundo lleno de paz y armonía. Nuestra vida a veces es un poco así, como la de Juan, parece no tener sentido. Sin embargo, si escuchamos la voz de nuestro corazón , por más que no lo parezca, de un modo u otro siempre estaremos haciendo nuestra tarea. No bajes tus brazos. Seguí confiando. Vos también sos Juan. |
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Hay en estas palabras una música ancestral que clama que eleves la mirada al cielo y celebres tu sagrada conexión. Este es el crucial momento acordado para reencontrarnos y religarnos, sintiéndonos hermanos, renaciendo como humanos, bajo la cálida luz del Sol. Somos la vivaz expresión consciente que sostiene y propaga la ardiente llama que ilumina y entrelaza corazón con corazón, sincronizando los latidos que manifiestan que hemos triunfado: Venció el amor. Porque así lo quisimos, porque así lo elegimos, porque así lo sentimos, este es nuestro tiempo de vivir en Unidad. Incontables corazones abriéndose a la luz generaron profundas grietas en el campo vibratorio donde imperó el temor, por eso hoy el amor está impregnando la Tierra. Ya no hay vuelta atrás. Lo hicimos. Nuestro esfuerzo, dedicación y fiel entrega dejaron firmes huellas en el camino de ascensión. Ahora otros recorren esos senderos tomándose de la mano. Aún queda trabajo. La oscuridad agitará el escenario intentando cerrar todos los canales que vehiculizan la luz. Confiemos. Los puentes que con tanto amor construimos son transitados. Los campos que por amor sembramos, florecieron. Nada ni nadie podrá detener este inmenso caudal lumínico en donde volvemos a sentirnos en un solo gran corazón. Fuimos convocados a humanizar, fuimos llamados a hermanar, eso fue lo que hicimos. Cumplimos nuestra palabra. Somos guerreros consagrados a la luz. Estamos de paso. Por amor derribamos muros, abolimos fronteras, liberamos almas prisioneras y quitamos toda bandera que aliente la desunión, para que esta bella vibración que está ingresando al mundo físico circule libremente restituyendo la armonía. No luchamos. Sólo amamos. Vibramos con inmensa pasión. Así transmutamos las energías rastreras que promueven la indiferencia y crean la ilusión de que estamos separados. Unidos y despiertos auxiliamos y animamos a que otros hermanos se levanten, sanen y se sumen al festejo esplendoroso que en los planos sutiles se está gestando. La mesa ya está servida. El anhelado llamado al gran banquete dorado comenzó. Ingresamos a la fiesta a través de la puerta inmaculada que está situada en el centro de nuestro pecho. Celebremos. Es la hora de reunirnos, vamos camino hacia el Hogar. Lo logramos. Triunfamos. Venció el amor. |
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Dame tu mano. Emitiremos una señal. Irradiaremos al universo una bella manifestación de amor que simbolice la transformación vivida. Haremos una ronda, tan grande y tan hermosa, que desde el cielo se verá en la Tierra un potente anillo de increíble luz. En su interior habrá alegría, dulzura, ternura y una maravillosa cuota de esperanza. Será un claro signo de la unión consciente que logramos al vibrar entrelazados. Hagámoslo. Démosle vida a la alianza sagrada. Hoy sentiremos el inmenso caudal diamantino que despliegan los corazones cuando se abren a la luz y se fusionan en el amor. Con esta poderosa ronda ayudaremos a que el cielo descienda a la Tierra y haremos que nuestra esencia circule por toda la galaxia, liberando una frecuencia pura hacia toda la creación. Este será un acto sublime de alquimia divina que nos ayudará a no olvidar que siempre podremos jugar, danzar, reír y amar, aunque pegue duro la inconsciencia. Vení. Sumate. Abrí tu corazón. Vestite con tus mejores ropas y sacá a relucir lo más puro de tu interior. Mientras tus ojos se van cerrando, sentirás que el amor rebasa tu alma y comenzarás a girar de la mano de tus hermanos. Somos cientos, miles. Estamos co-creando un poderoso anillo de luz que se expande hacia arriba, hacia abajo, hacia afuera y hacia adentro. La energía se despliega en todas las dimensiones que aún no podemos percibir. Sentí. Esta es la Unidad. A medida que giramos activamos nuestra memoria ancestral. Vinimos a servir. Nacimos para amar. Aceptamos encarnar para canalizar la luz de un brillante tiempo que nos permita volar y así animar a que otros despierten, redescubran sus alas y sientan. Hay hermandad en este danzar. Se palpita el intenso fluir de la inocente alegría que nos religa. Reunidos en el amor, abrazados en la fe, formamos un inmenso faro que disipa las tinieblas y restituye la armonía. Somos luz. Somos amor. Somos la fuerza que activa la nueva consciencia. Gracias por girar. Gracias por irradiar. Cada vez que así lo sientas, cerrá los ojos, conectá con tu interior y volvé a liberar la gran fortaleza de tu espíritu. Incitá a que otros se animen a vivenciar el enérgico flujo cristalino de este anillo refulgente, que hoy se vio desde el cielo e inundó de amor el universo. Así vamos despertando. Así estamos ayudando… danzando y celebrando en la alianza sagrada. |
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Este mensaje brilla. Contiene la luz del Sol. Sus letras fluyen, como un torrente de esperanza, armonizando en la frecuencia del amor. Cada palabra es proyectada desde otra dimensión para dejar en tu corazón la plena certeza de que estás acompañado. Su enérgica vibración recorrerá tu interior y sentirás el calor de las almas que hoy se reúnen para honrarte de un modo muy especial. Por humanizar, por alentar, por amar, por no aflojar: Sos aclamado. Tu espíritu ve más allá de la ilusión y contempla con emoción el amor con que tus pasos son celebrados. Quienes te aplauden por el ímpetu, la constancia y la gran sensibilidad expresada en tu peregrinar, no están en este plano. Saben lo que implica desplazarse en la densidad de la materia, emanando luz, pues también estuvieron presentes en esta milenaria escuela de vida en donde aprendieron a recordar la importancia de amar, alumbrar y religarse en la Unidad. A medida que se presentan, se va formando una cúpula cristalina en cuyo centro estás parado. Sentí con todo tu cuerpo. Almas sabias, almas ancianas, almas hermanas dirigen cálidamente hacia tu corazón un inmenso caudal de amor que se manifiesta en rayos de diferentes colores, que conforman un sutil y bello arco iris. Cada filamento de luz renueva en tu interior el glorioso poder de la armonía y le devuelve a tus cansadas alas su pureza original para que sigas vuelo. Volar en un mundo hostil, donde todo tiene su precio y aún gobierna la razón, es un hermoso don que le otorga a tu corazón el fervor necesario para animar a que otros despierten, liberen todo su potencial y nutran la trama que gesta a la nueva humanidad. Tu persistente servicio es valorado, hace de cada mágico instante un fino y pulcro destello que disipa la inconsciencia y recuerda que el amor es el sendero luminoso que conduce al equilibrio y permite vivir en paz. La Tierra emite un potente llamado. Necesita de más seres humanos que sientan que llegó el tiempo de abrirse y florecer para embellecer el gran jardín de la existencia, por eso hoy fuiste honrado por aquellas almas valerosas que, al igual que vos, vinieron a sembrar y transformar la vida en una obra de arte consciente, consagrada a la luz. No estás solo. Hoy los rayos del Sol te harán sentir acompañado. Por humanizar, por alentar, por amar, por no aflojar: Sos aclamado. |
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El pulsar de este mensaje es un refinado espejo donde la luz de tu espíritu se refleja, para que contemples su intenso brillo en medio de la sofocante sensación de agitación y confusión que se apropia de las calles. Ese resplandor está ahí para que recuerdes tu propósito de alumbrar entre las vibraciones densas que se abastecen del miedo para impedir que más corazones se abran y sientan. Seguí brindado apoyo. Encarnaste para iluminar. Auxiliá. Desplegá tus dones. Movilizarse en espacios caóticos y desarmonizados, donde se respira violencia e inseguridad, a veces hace que olvidemos nuestro propósito de servir, por eso estas diáfanas palabras revelan los destellos de tu esencia para que rememores el noble sentido de tu paso por la Tierra. Estas instancias son decisivas. Aceptamos trabajar para alumbrar la oscuridad de la inconsciencia. Más personas precisan vivenciar que el amor es el camino que libera, sana, eleva y equilibra. La energía que desde el centro de nuestra galaxia está llegando con mayor celeridad tiene el insondable poder de llevarnos hacia nuestro cielo interno si somos capaces de desacorazarnos y fluir, en vez de resistir y permanecer entre súplicas y lamentos. Somos puentes que enlazan lo mundano y lo divino. Nuestro leal compromiso está en lograr que otros se animen a volar, plasmando en la dimensión física sus anhelos y sentimientos más genuinos. A eso vinimos. El camino de ascensión es una colosal cruzada que exige no sucumbir. Por eso hoy volverás a levantarte, volverás a empoderarte e irradiarás todavía más. Millones de hombres y mujeres necesitan señales claras y confiables que los impulsen a Ser, para trascender la indiferencia y el desánimo que les dificultan reconocer que el amor es la vía hacia un presente más reluciente, próspero y humano, donde vibremos unidos. Que suene bien alto el cuenco cristalino de tu fe. Nadie está exento de los golpes y el cansancio, de ahí que estas letras espejen el fulgor de tu interior para que renueves tu confianza y liberes todo tu potencial. Saben que tenés el temple necesario para seguir esparciendo la luz de la consciencia. Se te cuida. Se te ama. Se te alienta a continuar. Tu bella maestría es llamada nuevamente al escenario de la vida para activar a los ángeles humanos que aún duermen. Sos asistido. Abrí tus alas. Relumbrá. Desplegá tus dones. |
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Centrado en mi corazón, trasciendo los límites de la razón y creo con estas letras cristalinas un portal dimensional que es capaz de hacerte vivir qué tan profundo se puede ir a través de las palabras para hacerte sentir acompañado. Poco a poco este texto se abrirá, como si fuese una bella y delicada flor, dejando ver en su interior la luz de la nueva humanidad que entre todos vamos gestando al elegir continuar vibrando en la frecuencia del amor. No te detengas. Amá. Hilos de luz comienzan a danzar. Fluyen con los armónicos sonidos de una música celestial que los anima a concebir formas sagradas. Cada figura se funde con las demás, revelando que todo es Uno. Este fascinante entrelazamiento luminoso genera ahora una refulgente esfera dorada que suavemente te guía hacia tu espacio interior más inocente y puro, donde reina una infinita sensación de paz, plenitud y libertad. El portal dimensional se abre. Todo tu corazón lo siente. Un vibrante campo de energía sutil va plasmando en imágenes a todos aquellos hermanos que intensamente trabajan para ayudar a humanizar. Desde una perspectiva más elevada, pueden verse como si fuesen puntos de luz que clarifican la trama que sustenta la vida. Cada uno sabe que también hay otros que contra vientos y mareas hacen su tarea, y eso los alienta a no bajar los brazos, pues la Tierra necesita de firmes canales que le aporten vibraciones más refinadas. Por donde mires, sólo verás amor. Estás dentro de un reluciente espacio destinado a recordar que amar es el camino para regresar al Hogar. Amando iluminamos. Amando despertamos. Amando celebramos. Sólo tenemos que darnos el permiso de amar para que otras personas adviertan que en vez de llorar podrían reír, al comprender que el amor enseña sin que medie la insensatez, la marginación, el miedo o el sufrimiento. Amar es la clave que activa el cambio. Por amor estas palabras abrazaron tu espíritu y te llevaron hacia tu cielo interno, de modo que sepas que estás acompañado en esta sensible y audaz labor de alumbrar amando. Confiá. Vas bien. La humanidad renace gracias al empuje de más seres como vos, que superan obstáculos y se animan a volar, abriendo el corazón, para irrigar gotas de consciencia que resplandecen y enriquecen la existencia. No existe fuerza más poderosa que el amor. Continuá volando. Amá. |
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Como si fuese un capullo que ciega toda la luz, las catástrofes naturales nos envuelven en el dolor, causando miedo, caos e incertidumbre. Lágrimas y lamentos parecerían anunciar que el fin se aproxima. Lo mismo sucede con la oruga cuando comienza su metamorfosis: Siente que se acerca su hora, cree que morirá, desconoce que dejará de arrastrarse para volar por la vida desplegando sus hermosas alas. Confiá. La transformación se acelera. Esta es la gran prueba. Desde la perspectiva de la razón, puede que parezca una burla del destino que a lo largo de tu camino se te haya reclamado que rompas la armadura y te abras a tu mundo interior cuando las señales indican que comienza la etapa crítica en donde habría que escudarse para no ser lastimado. No existen los errores. Nadie te engañó. Diste los pasos correctos siguiendo tu sabia voz interior, ahora tenés que seguir confiando en la luz de tu corazón. La fe es tu mejor aliada. Estar centrado en el corazón te permitirá ver más allá del temor. Sabrás que en lo que otros llaman desgracia habita la gracia que nos hace más humanos. Allí donde tu mente vea caos, tu corazón verá el esperado cambio que nos conmueve y eleva. Comprobarás que no existen las fronteras, sino el amor en acción revelándose en campañas solidarias, actos heroicos, gestos nobles y manos hermanas que se entrelazan para engendrar un cálido entramado luminoso. Todo está cambiando su nivel vibratorio. Ya nada será igual. Aunque las noticias sostengan lo contrario, no temas. Permanecé en luz, en armonía. No hay muertos que llorar, sólo espíritus que celebrar por haber tenido el inmenso valor de animarse a vivir esta fantástica experiencia humana de religar el cielo y la Tierra. Nada muere, todo se transforma. Simplemente debemos abrirnos y no resistir los cambios que están ayudando al florecimiento de la nueva humanidad. Por más que te sientas fatigado persistí confiando, perdurá amando. Abrí aún más tu corazón. Con la agitación externa reconoceremos si la paz era interna o se debía a un entorno calmo. Somos orugas viviendo la transmutación que nos hará renacer en la luz de la consciencia. La gran prueba consiste en continuar con fe, por el camino del amor, aceptando lo que suceda porque todo, absolutamente todo, nos ayuda a sensibilizarnos, humanizarnos y evolucionar. |
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Abrí tu corazón. La Luz llama. La Luz clama. Hoy sentirás la gran fuerza de mi espíritu guerrero manifestarse en el poder de estas palabras que llegan, con fe, para infundirte coraje en esta etapa crítica del proceso de ascensión. Tu mensaje debe llegar sin importar los obstáculos. Es necesario que sigas vibrando. Es imperioso que continúes religando. Sos guía. Es ahora cuando se necesita estar bien firme. Seguí sembrando. Seguí alumbrando. Alentá. Amá. Brillá. Sos luz. Despertar es recordar. Recordar es empoderarse y moverse para cumplir con nuestro destino de ayudar a liberar a quienes sienten que sus corazas les impiden ser más humanos. Por eso, aunque estés cansado, aunque todavía no veas el fruto de tu labor, no te detengas. La energía que proviene desde el centro de la galaxia divide las aguas, potenciando el modo de vibrar. Tu tarea es vital. Más personas aún deben comprender la importancia de este momento sagrado. Estamos ascendiendo hacia una nueva dimensión. La Tierra lo sabe. En tanto nuestro planeta siga aumentando su frecuencia y cada una de nuestras células se sincronice con su vibración, percibiremos que el día se vuelve más y más corto. Esto quedará evidenciado en una mayor sensación de aceleración y confusión, pues la mente estará agitada. Persistí. Que otros sepan que es hora de ingresar al corazón para encontrar la paz que externamente no se encuentra. No pregonamos el amor en el sentido poético. Somos conscientes de que al vibrar en el amor florecen los dones y talentos. El miedo, en cambio, los marchita e impide desplegar el increíble potencial lumínico que llevamos dentro. Tenemos tarea por desarrollar. Acudimos a iluminar la oscuridad que anida en la inconsciencia. Somos mensajeros consagrados a la Luz, cumpliendo con nuestro bello acuerdo álmico de hacer relumbrar la trama que enaltece y sustenta la vida. Este es nuestro tiempo. Acordamos venir. Acordamos servir. Acordamos sentir. Acordamos despertar para activar y dispersar la mágica esencia divina que guía y anima a volar en la luz de la consciencia. Somos la señal del cambio. Emitimos la radiación cristalina que transformará a la Madre Tierra en un grandioso corazón, en donde quedará grabado -en cada grano de arena, en cada gota de agua- que triunfó el amor. Lo estamos logrando. Vibrá. Amá. Destellá. Sos luz. |
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No importa dónde te encuentres. Escucharás mi tambor. Su intenso y palpitante sonido te hará vibrar. Te hará movilizar. Te llevará hacia tu cielo interno, donde verás volar a una majestuosa águila bajo un radiante arco iris. Sus alas, desplegadas en dirección al Sol, vienen a recordarte que existe la magia del vuelo sagrado. Sólo es necesario confiar. Sólo es necesario abrir bien el corazón, cambiar la percepción y apreciar la vida desde el alma. Sé que podés hacerlo. Sentí. ¿Acaso te preguntás por qué se presenta el águila? Viene en sutil respuesta a tu pedido de una nítida señal que te aliente a continuar dando pasos. Por más que todavía el paisaje esté gris, la ves cruzar el cielo mostrándose segura, armónica y victoriosa. Sabe que ya están despuntando los primeros rayos que vibracionalmente transformarán este escenario mundial de atrocidades en un marco, propicio, donde floreceremos si nos abrimos y fluimos en la frecuencia del amor. El ritmo del tambor te cuenta que al igual que nosotros, el águila hizo su elección. Fiándose de su naturaleza interna, atravesó una formidable transmutación que le permitió renacer y volver a disfrutar de la libertad del vuelo. Cada etapa que vivió fue extenuante, al punto de senti r que podría morir. Ahora vemos, en la gracia de su triunfal vuelo, que tanto esfuerzo bien valió cada instante de sacrificio y dolor. Su mensaje es claro: hay que confiar y sentir que se puede. Sentir es vivir. Sentir es seguir peregrinando por amor aunque a veces duela. Sentir es iluminar con todas nuestras fuerzas. Es comprender que no tenemos todas las respuestas, sin embargo asumimos, porque así lo sentimos, que hay un propósito más elevado por el cual pisamos este bendito suelo. Sentir es reconocer que al trascender nuestros prejuicios la vida se revela como una sabia escuela que nos prepara para volar hacia un mundo más diáfano, sensible y humano. Donde quiera que estés, en el inmortal sonido de este enérgico tambor escucharás mi clamor alentándote a que sientas. Sólo sintiendo podemos amar. Sólo sintiendo podemos volar y así redescubrir que vibramos en la misma trama luminosa. Estas son tus palabras manifestándose en la esencia del águila que representa la grandeza de nuestro espíritu. Alumbremos por amor. Despertemos ahora a nuestras partes dormidas. Mi corazón late en el tuyo. Somos Uno. Sentí. |
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Como un buen mensajero que alienta y aviva tu labor, traigo a tu vida una liberadora noticia que dejará en tu interior la fuerza, la luz y el empuje necesario para que estos últimos pasos del camino de ascensión sean un verdadero goce para el alma. Sé que el aire está enrarecido y que tus sentidos confirman un contexto sombrío e insensible, donde todo indicaría que murió el amor. Confiá. Existe una buena nueva que todo tu corazón presiente. El cambio ya sucedió. Fatigados de tanto peregrinar, comenzamos a recordar que el poder siempre estuvo dentro de nosotros. Movilizarnos fue el pretexto para abrir los ojos del alma, despertar y rememorar que no hacía falta dar un solo paso para cumplir nuestra misión. Simplemente teníamos que mirar al centro exacto de nuestro corazón, para anclar en la Tierra lo que en otros planos sutiles es una realidad tan palpable y viva como esta. Somos enlazadores de mundos. Vinimos a religar. Ciencia y espiritualidad confluyen en el milenario saber de que nos movemos dentro de una matriz divina que contiene un infinito campo de posibilidades, donde cada ser humano porta el milagroso don de sumar para realizar el cambio. El amor todo lo puede. Sólo necesitamos armonizar nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, con el sabio poder creador del corazón, para manifestar en esta dimensión nuestros propósitos más puros, bellos y elevados. La danza de la ascensión es mágica. Perfecta. Todo acontece en una grácil sincronía celestial. Micro y macro se espejan. Gaia cumple con los intensos procesos que le posibilitan alinearse con el centro de la galaxia para abrazar un formidable flujo de energía cristalina, al tiempo que nuestros cuerpos evolucionan, se centran e iluminan, desde el corazón, plasmando el cielo en este espacio vibracional denso. Somos los artífices del cambio. Recordá. Nuestra esencia es luz. El poder de la intención y la nobleza de tu corazón te permitirán reconocer que la nueva Tierra está en tu interior. Eternamente estuvo ahí, esperando que despiertes. Respirá hondo, sentí su amor. Comenzá a vibrarla. Comenzá a amarla. No hay por qué esperar. No hay por qué temer, llorar ni lamentar. Asumamos hoy nuestro derecho divino a liderar y materialicemos el cambio. Sabíamos que el amor iba a triunfar. Disfrutá del camino. Celebrá. Gozá. El cambio ya sucedió. |
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El tramo final de todo cierre de ciclo siempre es revelador. Es aquí cuando la ilusión hace gala de su astucia y te lleva a suponer que permanecer despierto duele y es mejor refugiarse en la aparente felicidad de la inconsciencia. Mientras el aleccionador escenario mundial se acelera y oscurece, simulando que el camino de ascensión se truncó, una poderosa enseñanza llega para unirnos, sentirnos y elevarnos en la bella y sabia luz del amor. Tu espíritu celebra. Bendecirás. Puede que este entorno lúgubre y febril no esté a la altura de tus expectativas terrenales, sin embargo tu ser interno lo honra y agradece. Religar implica integrar todas las partes, sin hacer excepciones. Estamos en el mágico salón de los espejos, en donde cada uno sana bendiciendo lo que le permitió experimentar la dualidad, pues sin esas vivencias la vida no hubiese sido tan provechosa y profunda. Reconocer y aceptar implican crecer y sanar en la luz de la consciencia. Lo que está fuera es un fiel reflejo de cómo somos por dentro, por eso bendecir es la tarea que ahora nos llama a continuar evolucionando. Personas y circunstancias que hubiésemos querido olvidar se vuelven a presentar para que curemos viejas heridas y ganemos en comprensión. En vez de maldecir, afianzado en tu corazón bendecirás a quienes te han enseñado por medio del sufrimiento. Bendiciendo transmutamos el dolor, reinstaurando en la Tierra el reino del amor. Aunque en estas instancias no lo parezca, el juego de la vida es supremo. Todo está dispuesto para olvidar e interactuar como si fuésemos extraños. A quien llamaste inhumano, explotador, egoísta, abusador, cruel, despiadado o hereje, fue al vivo reflejo de un aspecto inconsciente de tu Ser, que se materializó en otro cuerpo para que puedas contemplarlo en su tangible falta de amor. Despertando recordamos por qué encarnamos, y así volvemos a religarnos amándonos. Siendo consciente de tu poder co-creador, sabrás que no hay errores. El denso velo del olvido nos arropó en una danza maestra de intensas luces y sombras, cuyos contrastes generaron la supuesta división. Fue cerrando el corazón que edificamos fronteras, inventamos banderas y todo lo que nos llevó a soñar que la Unidad nunca existió. Ahora despertamos, fusionándonos por obra divina en cada bendición. Somos Uno coexistiendo en la gracia del amor. Bendecirás. |
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Este mensaje se siente. Es un mágico pulsar. Viene a movilizar tus fibras más sensibles. Esta es la frecuencia inmaculada que ilumina el santo grial de tu memoria cósmica. Su sabia luz lleva a que tus células rememoren el eterno espacio sin fronteras que sólo se vivencia vibrando en el amor. Todo está entrelazado. No existe separación, excepto en el atrapante juego de la ilusión que nos manifestó separados. Despertá. Sintiendo somos Uno. Sólo Uno. Juguemos otro juego. La vibración de estas palabras te recuerda que lo que tus células experimentan es lo que siente el Universo. Todo se mueve en una sutil y eterna danza espiralada. Así como las células forman tu cuerpo, este es una célula de la Madre Tierra. La Tierra, el Sol, los planetas y las estrellas son las células de nuestra galaxia (Vía Láctea), y las galaxias son las gigantes células del Universo. Al ser todo Uno, siempre hay algo mayor que sustenta, contiene y pulsa dentro de cada corazón. Así como el agua juega a ser copos de nieve o hermosas nubes, dentro de las hojas está el Sol jugando a ser de color verde. Ante los ojos del alma, la vida se presenta como un deslumbrante juego donde todo se entrecruza. Mires por dónde mires, sólo verás Unidad. Contemplarás un majestuoso despliegue de incontenible energía que cambia de estado y fluye constantemente. Hay ciclos dentro de ciclos. El vacío está lleno. Somos como los peces que no advierten el agua. Vivimos en un mar de abundancia, pero aceptamos jugar a que lo que abunda es la escasez. En cada latido, en cada respiración, el Universo se expande y se contrae, elevando y trayendo de regreso las pulsaciones. Sentimientos, pensamientos y palabras viajan desde las flores hacia las estrellas, regresando para que experimentemos la frecuencia del caos o la armonía con que fueron emanadas. No hay separación. Todo es Uno. En el juego de la ilusión, se necesita que el corazón permanezca bien cerrado, de lo contrario no hay manera de sentirnos fragmentados. Despertá. Juguemos otro juego. Un juego que no excluya y tampoco nos lastime. Juguemos a celebrar. Juguemos a sanar. Despertando rememoramos que la energía femenina y la energía masculina son formas complementarias de vibrar, que desarrollan en el amor su equilibrio alquímico perfecto. ¿Acaso ya no estás muy cansado de este juego tan violento que llamamos “realidad”? Recordá. Liberá la gloriosa esencia de tu memoria cósmica y juguemos otro juego. |
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