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Por Julio Andrés Pagano

 


Movido por un profundo sentimiento de hermandad, este mensaje cruza tu sendero envuelto en un brillante halo de energía cristalina que te hace emocionar. Trae a tu presente la imagen de lo que estás manifestando al vibrar, con persistente entrega, en la frecuencia del amor. Tus acciones hacen de la Tierra un majestuoso templo, a cielo abierto, donde reverdece la Unidad. Viniste a servir pulsando. Lo estás haciendo. Te acompaño. Vamos sonriendo. Emanemos paz.  

Esta es la fulgurante impronta que los medios de comunicación todavía no muestran, pero tu bello espíritu siente. Contemplala por favor: ¿acaso están de rodillas, peleando o creyéndose culpables? Están de pie, hermosamente juntos. Sintiendo. Hermanados en la paz. Sus manos revelan que han despertado a la luz que, desde dentro, religa corazón con corazón. Se fusionan en un nítido latido, sin fronteras, que irradia la indescriptible alegría del esperado reencuentro.

  Esta es la destellante señal que marca el cambio consciente. Es la manifestación genuina de lo que permite plasmar tu esencia al vibrar, con nobleza y maestría, en los espacios densos. Sos un vibrante portal por donde fluye la gracia que activa la armonía. Seguí confiando. Continuá alumbrando. El llamado a la Unidad resuena bien alto. Retumba inmaculado. Todo tu corazón lo siente y tu cuerpo se estremece al percibirlo, amplificando su luz con fe, amor y sabiduría.  

Internamente reconocés que este será un período de intensos contrastes, pues la energía que ingresa al planeta potencia el estado de cada persona. Si en tu camino se presentan baches de confusión, cansancio o duda, recordando esta imagen sabrás que lo que hacés tiene un sentido sagrado que la mente social no puede ver, pero el corazón de la existencia siente. Gracias a tu tarea luminosa otros despiertan, se reconocen, se abrazan y vuelven a experimentarse unidos.  

Se está configurando una nueva realidad. Se está gestando una refinada humanidad. Con cada acto consciente emitimos un destello divino que recorre las estrellas e ilumina el firmamento, anunciando al universo que en la Tierra ya hay hombres y mujeres que laten en Unidad. Vamos por más y más corazones abiertos. Vamos por más y más seres humanos despiertos. Acudimos a religar. Extendé tus alas. Desplegá tu mágico espíritu. Con amor, con fervor, emanemos paz.


Por Julio Andrés Pagano

 


Este mensaje peregrina hermanando. Se mueve recordando, en cada corazón, la excelsa visión que nos condujo a esta instancia planetaria. Por eso hoy, cuando sus claras palabras crucen el umbral de tus ojos, ya nada será igual. La angustia y el dolor le darán paso al amor, el llanto se transformará en risa y volverás a disfrutar de tu paso por la Tierra. Bendito es el transmutador encanto de este esperado momento, donde nuestros espíritus celebran el retorno a la Unidad.

  Esta imagen simboliza la luminosa esencia dorada de aquello que nos animó a encarnar, para peregrinar sembrando nuestras semillas más puras. Contemplala. No hay lágrimas, violencia, odio ni rencor. Tampoco hay divisiones. Reina una bella armonía, que genera un conmovedor silencio. Se siente la paz y el amor que emana el corazón despierto, al develar el mágico juego evolutivo que alberga la ilusión de la separación. Somos Uno. Conscientemente ya lo sentimos.

  Al ver desde la perspectiva del alma, comprendemos que todo lo experimentado fue perfecto. Necesitamos de un entorno dual intenso, con marcadas diferencias vibratorias, para reconocer el punto medio donde mora el equilibrio. Necesitamos de la oscuridad para apreciar la luz y del abismo para dirigir los ojos hacia nuestro cielo interno. Cada ocasión que supusimos negativa o adversa nos fortaleció, impulsándonos a volar y a sentir de una manera más franca y profunda.

  Volvernos conscientes de la Unidad implicó fragmentarnos para redescubrir la reluciente gama que integra nuestra esencia divina. Vivir nos permitió compartir para internalizar lo aprendido. Así fuimos creciendo, y fue en ese crecer que pudimos comprender lo que en verdad sucedía: estábamos recordando lo que ya era sabido, pues todo emana de la misma Fuente inmaculada, a cual regresamos tras despertar, abrazar y amar a nuestra propia sombra que estaba recluida. 

Al desvanecerse la ilusión, veo en tu corazón al mío y sonrío. Internamente sé que el amanecer del nuevo Sol nos encontrará unidos. ¿Quién podrá dañar, juzgar o marginar, si es capaz de ver que a quien hiere, lastima o discrimina es a uno mismo? ¿Quién se atreverá a mantener vivo el rencor si siente que perdonando se ama y sana por dentro? Te siento... Te amo. Vibramos en la misma trama que hoy nos abriga y hermana, al volvernos conscientes del retorno a la Unidad.


Por Julio Andrés Pagano

 


Hay un intenso flujo brillante que recorre el firmamento llevando el eco de una canción que fue creada, por amor, con la luz de las estrellas. Su melodía cristalina se empieza a sentir. Su alta vibración te hace expandir. Suena en cada corazón que asume la misión de abrirse para alumbrar con entereza, reflejando el nacimiento de una humanidad consciente y despierta. ¡Vamos, sumate! Millones de almas comienza a danzar y celebrar la luz de un nuevo tiempo.

No esperes más. Este es el momento. Abrite. Dejá que tu corazón exprese, con convicción, su diáfana nota divina y transforme en armonía la intensa energía que sustenta al caos. Confiá. La adversidad está ahí, como una sabia y firme maestra, brindándote el marco adecuado para dar el mágico salto sagrado que hará desplegar tus alas. A tu lado hay personas que al verte abrir comenzarán a sentir que se puede y también romperán sus ataduras, generando ondas de fe.

Si alguien te pregunta cómo hacer para abrirse, sólo recordale que todos estamos de paso. Esa certera mención permite liberar lo que desde la materia nos retiene al hacernos suponer que son cosas valiosas. Jugamos a olvidar, pero internamente sabemos que el verdadero valor de nuestro andar por el mundo reside en la aleccionadora experiencia de aprender a movernos, sin espadas ni armaduras, por espacios densos, compartiendo lo más puro de nuestra esencia.

Está sonando una bella melodía. Suena para rememorar, pulsa para que te vuelvas a levantar. La escucharás brotar en tu corazón y en el de todos los que tengan el valor de dejar que la luz comience a fluir por cada una de sus células. Su letra habla de un tiempo de paz y hermandad, en donde despertamos y recordamos que somos Uno. ¡Vamos, de pie ángel humano! Quiero escucharte cantar. Quiero sentirte vibrar. Quiero volver a verte volar, desplegando tus dones.

Al pedirte que te abras, al decirte que ilumines, también me lo recuerdo. Lo traigo al presente pues por cada uno que se abra, por cada uno que confíe, por cada uno que se anime y sienta, mil corazones más florecerán. ¿Lo escuchás? El padre Sol está llamando. La madre Tierra está aclamando. Ya es hora de despertar, por eso suena esta canción que fue creada con la luz de las estrellas, para que conscientes y unidos humanicemos vibrando en la frecuencia del amor.


Por Julio Andrés Pagano

 


Vibrando en las cuatro direcciones, pulsando en todos los corazones, la caracola comienza a hacerse escuchar. Su vivo eco sagrado trae la voz de los ancestros, que cumplen en honrar el antiguo acuerdo álmico de señalar la triunfal hora del cambio. Recordá. Es tiempo de abrirse y sentir, para que caigan las densas estructuras que impiden liberar el mágico potencial humano. Su sonido moviliza. Suena fuerte, limpio y claro. Este es el llamado, empieza el gran despertar.

Sabiendo que esta sería una época muy ruidosa y de gran escepticismo, los magos ayudaron a que el llamado adoptara infinitas formas para que lo puedas vivenciar. Fue puesto en palabras, pensamientos, gestos, acciones e intenciones que a su manera podrían llegarte a encontrar. Y debido a la relevancia que tendría este crucial momento, también pidieron a la existencia que los ayudara a concientizar a los que sintieran el profundo anhelo de transformarse y alumbrar.

¿Comprendés ahora por qué se presenta el arco iris, por qué iluminan las estrellas, por qué el Sol te acaricia y la belleza de la Tierra te anima a celebrar? Toda la creación participa de este llamado cósmico, que proviene desde el corazón del universo para alentarte a que te abras e ilumines sin cesar. No importa cuál sea tu raza, tu bandera, tu creencia o religión, el llamado no hace distinciones. Mueve tus fibras para alentarte a que vibres en la frecuencia del amor.

Si le prestás atención, experimentarás que su sonido te vuelve consciente de aquello en donde focalizás tu energía, aquello a lo que sostenés desde la intención. ¿Está tu vida alineada con tu esencia? ¿Hacés lo que resuena en tu interior? Si no es así, soltá. Liberá. Confiá. Dejá que caiga todo lo que no se corresponda con la belleza de tu espíritu. Es la hora de cambiar. Hay señales, corazonadas e intuiciones que guiarán tus pasos por el camino noble que conduce a la Unidad.

Siempre hay un punto de inflexión que marca en tu corazón el cambio de dirección, y te deja la firme certeza de que algo ha transmutado. ¿Lo sentís? La caracola está sonando. Todo tu Ser lo está palpitando. Es tiempo de volar bien alto, de sentirse libre, de experimentarse pleno. Es el momento de fluir, de vivir sin ataduras, de moverse sin rencores. Este es el llamado. Es la voz de los ancestros resplandeciendo en tu interior: anuncia que la era del amor ya ha comenzado.


Por Julio Andrés Pagano

 


Traigo en la pasión de estas firmes palabras mi legado más profundo, para dejar en tu interior la relumbrante certeza de que nuestro peregrinar tiene un sentido que escapó a la razón, pero dejó en el corazón una transformadora enseñanza que nos eleva y hermana en la luz de nuevo tiempo. Ahora la existencia nos anima a servir, para experimentar lo aprendido con otro grado de entendimiento. Servir es sentir en otro cuerpo. Sigamos despertando y religando. Sirvamos.

Un mayor nivel de conciencia implica, también, un mayor nivel de responsabilidad. Es por eso que habiéndonos despertado, habiéndonos humanizado, debemos ayudar a que más personas puedan abrirse, vibrar en el amor y florecer, al saber que lo que llaman caos o destrucción es un maravilloso e insondable proceso de transformación que a todos nos invita a fluir, en vez de resistir, para trascender las fronteras que nos mantienen separados de nuestra esencia divina.

Por ley de vibración cruzarán nuestro sendero quienes estén despertando. Sus miedos, dudas y preguntas traerán a nuestra memoria el eco de los primeros pasos, pues servir permite revivir el camino recorrido. En cada palabra, acción o expresión que manifestemos, desde el corazón, veremos reflejado nuestro proceso interno. En ese mágico abrirse para compartir, en esa sana y necesaria interacción, ganaremos en comprensión al contemplar que lo vivido fue perfecto.

Conscientes de que la separación es una ilusión que cocrean los sentidos, por cada uno que se abra y sienta, notaremos un mayor gozo y apertura. Al animarlos a que confíen, recordaremos que también pasamos momentos duros en donde todo carecía de sentido. Cuando abracemos, reviviremos el valor del apoyo en la oscuridad de la confusión. En ese recordar, en ese palpitar, habrá una hermosa y sutil activación que llenará de luz el corazón, dotándolo de eterna gracia.

Vivimos instancias reveladoras en donde la solidaridad, la compasión y el amor incondicional movilizarán nuestras hebras más sensibles. Persistamos en nuestro peregrinar, pues servir es abrirse a un nuevo nivel de evolución, en el que todo está dispuesto para ayudarnos a crecer si aceptamos jugar a develar las enseñanzas ocultas. Ascendemos a una nueva dimensión, donde el corazón nos recuerda que somos Uno. Avancemos vibrando. Religuemos amando. Sirvamos.


Por Julio Andrés Pagano

 


Coronando un reluciente ciclo de gran aprendizaje, hoy un águila sobrevuela tu camino anunciando que la luz que aflora en tu corazón será fuente de inspiración para quienes transiten la senda sagrada que muestra a la Tierra como un grandioso lugar donde jugar a seguir evolucionando. La paz de su majestuoso vuelo ayuda a recordar que elevarse y fluir son claves para completar esta fantástica travesía humana que llamamos Despertar.

Volar es contemplar desde una perspectiva más amplia y elevada. Es poder cambiar la percepción para aceptar, sin juzgar, reconociendo que siempre experimentamos lo que internamente necesitamos para volvernos más conscientes. Volar es andar sin ataduras. Volar permite observar, y es en esa indispensable observación donde el caos revela su maestría artística, propagando nuevas y diferentes formas que promueven el desapego.

Fluir es andar bien liviano de equipaje por el mágico jardín de la existencia, nutriéndose de cada experiencia y honrando las vivencias por las lecciones recibidas. Fluir es dejar de sufrir al no ofrecer resistencia. Es perdonar y soltar, para volver a sentir que somos gotas de amor que danzan en un océano insondable, de infinita pureza, que nos sustenta y anima. Fluir es volar sin agitar las alas, confiando en el poderoso espíritu del viento.

Al recordar la importancia de elevarse y fluir seremos capaces de abrirnos y compartir, para empezar a entrelazar las piezas que servirán de base para crear un nuevo contexto vibratorio más humano y cristalino. Ese será nuestro sentido y valioso aporte para esta admirable escuela de vida, que nuevamente invitará a que otras almas vengan, desde cualquier rincón del universo, a disfrutar del juego evolutivo en un entorno de Unidad.

Creer que peregrinabas en soledad fue necesario para forjar la templanza y dar lugar a la fe. Ahora no es necesario creer. En tu corazón late la firme certeza de que esta realidad ya comenzó a brillar a partir de entrelazar lo que cada Ser Humano se atrevió a generar confiando en su guía interna. Tras el caos aguarda la luz del nuevo amanecer, por eso el águila te bendice, con su triunfal vuelo, por animarte a despertar y también por religar.


Por Julio Andrés Pagano

 


Los cuentos que germinan en la pureza del corazón tienen el asombroso don de llevarnos de la mano en sus fulgurantes vuelos alquímicos que reverdecen el alma, al dejar en nuestro interior la desbordante alegría cristalina que libera la existencia cuando agita su varita para que, a través de las letras, se despliegue la magia.

Hoy conoceremos una historia que nos anima a florecer, avivando el increíble potencial lumínico de nuestra esencia sagrada. De este modo honraremos lo que nuestros espíritus visionaron para esta era dorada, que comenzó a manifestarse, donde prometimos que seríamos capaces de abrir el corazón y recordar que vinimos a ayudar a despertar, sumando gotas de consciencia para que broten las semillas de una nueva humanidad.

¿Estás listo para sentir el amor que inspiran estas cálidas palabras?

Cuentan que hace mucho, pero mucho tiempo, en una estrella situada lejos de la Vía Láctea, la atención de un niño fue cautivada por la amorosa presencia de un anciano de largos cabellos blancos y túnica resplandeciente, que sin mover sus manos creaba en el aire bellísimos mandalas, con finos granos de arena, que emitían una luz muy especial.

Mientras el niño permanecía deslumbrado, observando tal despliegue de creatividad y hermosura, el anciano suavemente se inclinó y escribió, con letra grande y clara: “Potencial”.

Los ojos del niño brillaron intensamente, como si fuesen dos luceros, y su boca se abrió ante la sorpresa de ver escrita la palabra que en sueños se le presentaba y aún no lograba develar.

“Te estaba esperando” le dijo el anciano, mientras hizo una breve seña para que se sentara a su lado, al tiempo que abrió una bolsa aterciopelada color marrón.

“¿Qué son?”, preguntó el niño movido por la curiosidad. “Parecen piedras chiquititas”, comentó.

“Son semillas -le explicó el anciano-, no las conocés porque son creadas para otra realidad. Muy lejos de este mundo, hay un magnífico planeta escuela, llamado Tierra, a donde viajan las semillas para manifestar su potencial”.

“¿Qué significa potencial?, dijo el niño, con premura, queriendo conocer el significado de la misteriosa palabra que lo mantenía preso de la duda.

Sin que mediara explicación alguna, el anciano giró sus manos trazando un círculo dorado. Allí el pequeño vio aparecer un frondoso árbol frutal, que al instante comenzó a comprimirse hasta que su esencia quedó dentro de una semilla.

“¡Guauuuu!”, exclamó el niño.

Al ver su rostro completamente fascinado por lo que acababa de presenciar, el anciano le explicó: “potencial significa que tiene la posibilidad de ser o existir, por eso ahora esa semilla potencialmente es el árbol que recién viste replegarse hasta su mínima expresión”.

“Creo que comprendo –contestó el niño-, la semilla es como si fuese una pequeña valija que protege al árbol y le permite viajar hacia otra realidad, ¿no?”.

“Sí, podríamos decir que así es”, afirmó el anciano.

“Como ya observaste el proceso inverso, ahora tenés la certeza de que de esa semilla únicamente podrá nacer un árbol frutal. Nunca esperarás que se convierta en otra cosa, pues has contemplado su naturaleza interna” agregó el anciano, mientras el viento ondeaba sus vestiduras.

Al ver el interés que mostraba el niño, el anciano continuó explicándole: “Lo mismo sucede con los seres que van a la Tierra. Antes de encarnar, sus espíritus visionan aquello en lo que quieren convertirse, y luego lo repliegan dentro de una semilla roja, llamada corazón, que al abrirse les permite plasmar lo que potencialmente ya son”.
“¿Las semillas-corazones de esos seres se abren solas?”, preguntó el niño.

“Se abren cuando internamente así lo sienten, -aclaró el anciano- pues se trata de un planeta de libre albedrío al que para ingresar deben jugar a ponerse un velo, que les impide recordar lo que en espíritu ya conocen”.

Un tanto confundido, el pequeño retomó la palabra y dijo: “¿Por qué juegan a olvidar lo que ya conocen?”

“Lo hacen para poder sentir eso que intuyen que llevan dentro –le explicó-, pues jugando a ignorar lo que ya conocen pueden nutrirse de innumerables vivencias aleccionadoras, que les permiten desarrollar nuevas habilidades para continuar viajando, por todo el universo, en busca de otros desafíos que los impulsen a evolucionar”.

El niño hizo una breve pausa, para asimilar lo escuchando, y nuevamente preguntó: “¿Ese velo del olvido no podría hacer que esos seres se sientan perdidos o confundidos, y quieran buscar fuera lo que no recuerdan que ya tienen dentro?”

“Sí, eso es lo que muchas veces sucede”, aseveró el anciano. Y al ver que aún perduraba el rostro de preocupación del niño, sonriendo con dulzura le comentó: “No te preocupes, todos están destinados a florecer, pues entre otras cosas cuentan con el sutil auxilio de las corazonadas, las señales, las sincronicidades y la intuición para poder hacerlo. Cada uno se transforma y florece, a su debido tiempo, en la medida en que se anima a respetar aquello que internamente siente que está alineado con su esencia”.

“¿Te gustaría algún día ir de paseo a ese mágico planeta escuela?”, le dijo el anciano.

“¡Claro que sí! -proclamó con entusiasmo el niño-, pues ahora sé que simplemente tendré que respetar mi sentir, para que se abra la semilla de mi corazón y florezca lo que lleve dentro”.

Reafirmando las palabras del niño, el anciano miró en dirección al cielo y enunció un mensaje, dedicado a todas las semillas, que el espíritu del viento prometió entregar: “Nunca nacen rosas de la semilla del bambú, pues no están en su esencia interna, así que no permitas que marchiten tu potencial con deseos generados para desnaturalizarte. Confiá y abrite a tu sabiduría interior, sintiendo lo que potencialmente ya sos, pues fuiste destinada a florecer, para embellecer el jardín de la existencia”.

Cuentan que mientras volvía a contemplar cómo el anciano creaba nuevamente sus fantásticos mandalas, con los granos de arena, por lo bajo el niño murmuró: “seguramente se llama Tierra porque es ahí donde las semillas van para abrirse, crecer y florecer”.

La luz, hecha fragancia, que emana esta colorida historia es parte de una ancestral memoria que late en las estrellas y hoy revive en tu corazón, para que en los momentos más críticos sigas confiando en tu floreciente naturaleza interna y continúes esparciendo sensibles gotas de consciencia, vibrando intensamente en la frecuencia del amor.


Por Julio Andrés Pagano

 


¿Acaso alguien dijo que tu trabajo fue en vano y que tu esfuerzo no sirvió? Sentí. Esto no es una quimera. No es locura ni ilusión. Es la danza sagrada, plenamente alumbrada por la bella vibración que emite cada corazón cuando se abre y resplandece. Esta es la gran fiesta dorada, llamada “Celebración”, a la que son convocados quienes tienen el coraje de dejar sus armaduras y confiar, conscientemente, en la fuerza alada del amor.

Sentí. Santa es tu tarea. Persistí alentando a que otros también laven sus vestiduras y asistan a la reunión, pues todos son invitados a este evento inmaculado, en donde la ilusión de la separación se desvanece. Animalos a comprender que son merecedores, pues las ropas internas quedan limpias al cambiar la percepción, ya que las culpas y pecados son maestros disfrazados, en el camino del dolor, para poder sensibilizarse.

Estas palabras constituyen un ardiente llamado que activa en tu interior la profunda emoción del esperado reencuentro, en donde luego de un transformador peregrinar volverás a sentir la conmovedora experiencia de moverte sin ataduras en medio de la hermosura de un océano infinito de extraordinarias vibraciones. Este evento luminoso prácticamente no puede describirse, pues fue creado para sentirse con todo el corazón.

Ayudalos a recordar que todos son peregrinos. Olvidaron que la Tierra es un gran centro de peregrinación que recorren las almas en su camino de ascensión. Nadie se queda aquí para siempre. Internamente todos van dando pasos para poder crecer, de ahí que florecer sea el destino de los peregrinos que abren su corazón y sienten. Luego de tanto caminar, es hora de estar limpios y preparados para celebrar, pues la brillante fiesta se aproxima.

Reconociendo que todo comienzo lleva implícito un final, que a modo de señal anuncia que una etapa se ha cumplido, este mágico hito fue elegido como el punto de quiebre que marcará el cierre de un largo período de fuertes aprendizajes. Seres de gran linaje lo llamaron “Celebración”, pues todos celebrarán por el camino recorrido. Sentí. Se acerca el tiempo del reencuentro iluminado, del festejo largamente ansiado, lo sabe tu corazón.


Por Julio Andrés Pagano

 


Sin hacer distinciones, por todas las naciones un nuevo llamado luminoso comienza a destellar. Es la invitación a estrenar una rutilante y magistral obra, que con su palpitante gloria convertirá a la Tierra en un majestuoso y vibrante lugar, donde todos podrán amar e interactuar conscientemente. La flamante obra mundial se llama “Ser Humano”, y su puesta en escena es inminente. Sólo se necesita de más gente que la sienta protagonizar.

Necesitamos con urgencia magos, payasos, músicos, pintores, poetas, bailarines, artesanos, humoristas. Gente que sepa reír, que se anime a fluir. Gente que quiera jugar a volar con sus dones y talentos. Gente que comparta su riqueza interna y esté dispuesta a enseñar para seguir aprendiendo. Gente solidaria que se mueva con entereza. Gente que ame la naturaleza, que mire a los ojos y cree entornos de paz. Gente noble, de buen corazón, que confíe en su voz interior y trabaje, con amor, en lo que verdaderamente sienta. Necesitamos gente que se anime a Ser, para embellecer el escenario de la vida.

Olvidamos que sabíamos co-crear e inconscientemente escenificamos una obra de horror que nos permitió experimentar el miedo en sus múltiples facetas, llegando al insensible extremo de creer que nada teníamos que ver con semejante desborde de locura, odio, sangre y sufrimiento. Ahora vamos despertando y podemos reconocer que fuimos partícipes necesarios para consolidar marcos oscuros, asfixiantes y densos.

Aceptar nuestro poder colectivo para materializar implica dejar de suponernos víctimas, para sentirnos responsables de todo lo que manifestamos. ¿Comprendés ahora por qué te llega este llamado a Ser protagonista? No es dinero lo que falta para que la fulgurante obra se estrene. Sólo es necesario abrir bien grande el corazón, cambiar la percepción y confiar en nuestra guía interna, para volvernos más sensibles, conscientes y humanos.

Desde la perspectiva espiritual, todo, sin excepción, constituyó un gran aprendizaje. Este contexto nos permitió experimentar la hostilidad, la desarmonía, la fragmentación, la marginación, el egoísmo, la crueldad, la indiferencia, el desconsuelo y un sinnúmero de sentimientos que surgieron a raíz de haber relegado a la energía femenina, que es la que nos otorga el complemento necesario para alcanzar el equilibrio y vibrar en Unidad.

¿Te gustaría participar en la nueva obra? Sumarse es sencillo. Requiere que seamos conscientes de lo que hacemos y permanezcamos alineados con la pureza de nuestra esencia; sin olvidar que somos espíritus que personificamos una magnífica experiencia humana que nos brinda la oportunidad de plasmar la luz que llevamos dentro.

No hay por qué temer. La clave está en confiar. El entorno es movilizador porque los cimbronazos que presenciamos van destronando las viejas estructuras que por miles de años sirvieron para teatralizar el camino del dolor. Ahora llegó el momento de encarnar una obra más colorida, amorosa y reluciente, en donde seamos conscientes del papel humano a interpretar.

¿Habías notado que si no fuese tan real como parece, si no experimentásemos que el cuerpo nace, se desarrolla, envejece y fallece, lo vivenciado en este plano vibratorio nunca podría ser tan aleccionador? Celebremos lo vivido y sigamos aprendiendo. Es tiempo de dar un nuevo salto evolutivo que nos permita extender las alas y liberar, con maestría, lo más valioso y cristalino de nuestro potencial. Desde el corazón, abramos juntos el telón y demos vida a “Ser Humano”.

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